1941, en pleno apogeo del cine de terror de la Universal, fue cuando se estrenó El hombre lobo (The wolf man). La película de George Waggner, con guión de Curt Siodmak y protagonizada por Lon Chaney Jr. fue la que popularizó el mito del hombre lobo, pero no fue su primera incursión en el cine.
A diferencia de las otras criaturas de la Universal, no se basaron en ningún relato literario para la creación de El hombre lobo. El origen del mito está en el folklore de la época victoriana, cuando se mostraba en ferias ambulantes a hombres peludos bajo el sensacionalista titular de hombres lobo. Podemos encontrar una de las primeras aproximaciones visuales a la criatura en la película La isla de las almas perdidas (Island of lost souls, 1932) basada en La isla del dr. Moreau de H.G. Wells. En ella podía verse, entre otras bestias, a Bela Lugosi con un maquillaje peludo que evoca directamente a la imagen final del hombre lobo.
Aunque en 1931, Robert Florey presentó un guión titulado El hombre lobo, no fue hasta 1935 cuando se rodó la primera película de la Universal protagonizada por un licántropo: El lobo humano (Werewolf of London). Henry Hull encarnó al dr. Glendon, un científico que viaja al Tibet y sobrevive al ataque de un hombre lobo. De regreso a Londres descubrirá que las noches de luna llena se transforma en un hombre lobo. Una misteriosa planta: la flor de lobo resultará un antídoto provisional para dichas transformaciones. Por desgracia, el miedo a la censura hizo que no se atrevieran a realizar un maquillaje demasiado extremo, por lo que el aspecto de Henry Hull recordaba más a una variante de mr. Hyde que a un hombre lobo. Sus grandes patillas hicieron que fuera conocido posteriormente como El hombre lobo Elvis. Sus transformaciones tampoco podían verse directamente, por lo que se tuvo que usar algunos trucos bastante efectivos en los que el licántropo pasaba entre sombras mientras se transformaba. El guión bebió de diversas fuentes, sobretodo de El dr. Jeckyll y mr. Hyde, aunque también tomó alguna idea del guión presentado por Robert Florey y, adoptó sin ningún reparo partes de El hombre invisible, en las secuencias que el dr. Glendon alquila una habitación.
En 1941 se estrenó la película que popularizaría definitivamente el mito. La Universal estaba en pleno apogeo de películas sobre monstruos, por lo que se tomaba muy en serio estas producciones. El guión de Curt Siodmak, judío que tuvo que huir de la Alemania de Hitler, está lleno de referencias a los nazis. La más explícita es el uso de la estrella de cinco puntas que señala a la siguiente víctima del hombre lobo. Así como el paralelismo que hay entre una persona corriente que se transforma en una criatura salvaje capaz de asesinar y los alemanes que se hicieron nazis y empezaron a matar. Jack Pierce, maquillador habitual de monstruos, creador del inmortal maquillaje de la criatura de Frankenstein, y quién ya había maquillado al hombre lobo en Werewolf of London, fue el encargado de crear la imagen clásica que todos tenemos en la retina. Maquillador clásico de prestigio que, irónicamente, a pesar de salvar a la Universal, fue despedido sin miramientos cuando quedó anticuado al no reciclarse para usar técnicas y materiales nuevos. La transformación de la criatura se hizo filmando los diferentes pasos del maquillaje en un mismo escenario, después se montaron con fundidos para que pareciera que el hombre se iba transformando en lobo. Una técnica que se fue perfeccionando en posteriores películas, pues aquí se aprecia demasiado el movimiento del actor al no estar situado nunca en la misma posición exacta.
Lon Chaney Jr. caracterizado como el hombre lobo (izq.) y sin maquillaje (der.)
Lon Chaney Jr. fue el actor escogido para interpretar a Lawrence Talbot y su alter-ego, el hombre lobo. Hijo del actor de cine mudo Lon Chaney, quién también se encargó creaciones terroríficas como en El fantasma de la opera (The phantom of the opera, 1925) o La casa del horror (London after midnight, 1927). Hasta 1930 Lon Chaney Jr. se dedicó a diversos oficios como el de fontanero. No fue hasta la muerte de su padre cuando pudo dedicarse plenamente a la actuación, pues este le había prohibido que lo hiciera. Tras una década trabajando como actor, acabó encarnando al personaje que le haría inmortal, el hombre lobo. A diferencia de los otros monstruos de la Universal, él fue el encargado de darle vida en todas sus secuelas. También fue el único que interpretó también a los otros dos grandes monstruos de la época: Dracula y el monstruo de Frankenstein, en El hijo de Dracula (Son of Dracula, 1943) y El fantasma de Frankenstein (Ghost of Frankenstein, 1942).
La película se rodó en 3 semanas, en unos decorados que representaban un pueblo europeo. Con unos ligeros retoques podría representar un pueblo español, alemán o inglés. Uno de los encantos de la película es que no se determina ni época ni lugar, creando así una mayor sensación de mundo de fantasía, de cuento de terror. A pesar de que en el guión original se indicaba en repetidas ocasiones que la acción transcurría en Gales, se decidió no mencionarlo para no molestar a los galeses. Uno de los síntomas que demuestran que la película se tomaba muy en serio por parte de la Universal está en el reparto lleno de nominados al Oscar como Claude Rains y Maria Ouspenskaya o el ganador de un premio Tony y de un Oscar honorífico, Ralph Bellamy. Tanto es así que en los créditos del inicio se hace una presentación de todos los actores, algo muy poco frecuente para el cine de terror.
El éxito de la película, propició hasta 3 secuelas que enlazaban al hombre lobo con el resto de criaturas de la Universal.
Foto promocional y cartel de Frankenstein meets the wolf man
Frankenstein y el hombre lobo (Frankenstein meets the wolfman, 1943). En la que unos ladrones de tumbas despiertan de la muerte al hombre lobo. Ante la imposibilidad de morir, Lawrence Talbot va en busca del diario del dr. Frankenstein, conocedor de los secretos de la vida y la muerte, para lograr su deseo de morir.
La zíngara y los monstruos (House of Frankenstein, 1944). Gustav Niemann (Boris Karloff), un mad doctor acompañado por el jorobado Daniel, asesina al profesor Lampini para hacerse pasar por él y poder llegar hasta el pueblo donde falleció el dr. Frankenstein. Esta película se puede dividir claramente en dos partes. Una primera mitad en la que aparece el conde Dracula (John Carradine) y una segunda en la que Gustav Niemann llega al castillo del dr. Frankenstein donde permanecen congelados tanto la criatura como el hombre lobo (tal y como acabó Frankenstein meets the wolfman) y decide descongelarlos para que les ayude a encontrar el diario del dr. Frankenstein. La zíngara que da origen al título español, es una joven gitana de la que se enamora el jorobado Daniel. Un amor imposible que se verá truncado cuando esta se enamore de Lawrence Talbot.
La mansión de Dracula (House of Dracula, 1945). A la consulta del dr. Franz Edlemann acuden en su ayuda tanto el conde Dracula (nuevamente encarnado por John Carradine) como Lawrence Talbot para que les de una cura para su vampirismo y licantropía respectivamente. A pesar de ser una secuela directa de La zíngara y los monstruos, en ningún momento se explica cómo han vuelto a la vida el conde Dracula y el hombre lobo.
Lon Chaney Jr. realizó otras apariciones encarnando al hombre lobo: Abbott y Costello contra los fantasmas (Abbott & Costello meets Frankenstein, 1948), parodia del cine de terror de la Universal. La película mexicana titulada La casa del terror (idem, 1960). Y el episodio 6 de la tercera temporada de Rute 66, Lizard’s Leg and Owlet’s Wing (1962), junto a Boris Karloff y Peter Lorre.
Lluís Alba
Después de Lon Chaney jr. hubo otros intérpretes destacados en la creación de esta peluda criatura.
En 1961, Oliver Reed se encargó de hacerlo en La maldición del hombre lobo (The curse of the werewolf, 1961) una producción empezada por la Hammer cuyos derechos compró Universal. Dirigida por un habitual de los estudios británicos, Terence Fisher, es una excelente creación del origen de la criatura, que no había sido abordado en las películas de la Universal. El aspecto final del hombre lobo, con su pelaje blanco fue inspirado directamente por La bella y la bestia de Jean Cocteau. Por supuesto también es conocida por la voluptuosidad de Yvonne Romain.

Cartel de La maldición del hombre lobo

Foto promocional mostrando los dones de Yvonne Romain
Paul Naschy (Jacinto Molina) encarnó tanto a la criatura como a su alter-ego Waldemar Daninksky en diversas películas: Las noches del hombre lobo (1968), La marca del hombre-lobo (1968), Los monstruos del terror (1970), La noche del Walpurgis (1971), La furia del hombre lobo (1972), Dr. Jeckyll y el hombre lobo (1972), La maldición de la bestia (1975), El retorno del hombre-lobo (1981), La bestia y la espada mágica (1983), El aullido del diablo (1987) y, ¿por qué no? en la película infantil Buenas noches, señor monstruo (1982) protagonizada por el grupo musical Regaliz.


Paul Naschy gritando y caracterizado como hombre lobo
La enorme popularidad de los hombres lobo a raíz de las películas de la Universal hace que aparezcan en infinidad de películas cuyas más destacadas son: The undying monster (ídem, 1942), El regreso del vampiro (The return of the vampire, 1944), The werewolf (ídem, 1956), las diversas películas mexicanas de El santo, Un hombre lobo americano en Londres (An american werewolf in London, 1981) y, su tardía secuela, Un hombre lobo americano en París (An american werewolf in Paris, 1997), Aullidos (The howling, 1981), Transylvania 6-5000 (ídem, 1985), Teen wolf, de pelo en pecho (Teen wolf, 1985), Una pandilla alucinante (The monster squad, 1987), Underworld (ídem, 2003), Van Helsing (ídem, 2004) y, por supuesto, la reciente adaptación de El hombre lobo (The wolfman, 2010) protagonizada por Benicio del Toro.

Un hombre lobo americano en Londres

Teen wolf

Aullidos