CARTAS DESDE IWO JIMA


Título original: Letters from Iwo Jima
Director: Clint Eastwood
Guión:
Iris Yamashita
Paul Haggis

Año: 2006
Nacionalidad: USA
Duración: 140'

Intérpretes:
Ken Watanabe
Kazunari Ninomiya
Tsuyoshi Ihara
Ryo Kase
Shido Nakamura
Hiroshi Watanabe


Me dirigí a una de esas sesiones matinales del cine Icaria de Barcelona. Cine al que acudo habitualmente por ser el único cine en esta ciudad con posibilidad de ver desde el cine más comercial hasta el más de autor en versión original. Y por disponer de sesiones matinales todos los días de la semana. Digo esto porque no era esta vez una película que tenía que ver en este cine, pues se ha estrenado en v.o. en todas las salas.

No sé si Clint Eastwood habrá intervenido en esto, él ha querido rodarla en japonés (algo lógico, cuando todos los protagonistas son japoneses) y como en su país de origen no es costumbre doblar las películas, aquí tampoco se ha hecho. Cosa que no entiendo pues se estrenan decenas de películas japonesas dobladas al castellano en España. Pero que ojalá sirviera (risas) para que los multisalas comerciales decidieran probar a dejar, al menos, una sala en v.o.
Decidí tentar la suerte, e ir a este cine, a pesar de su leyenda negra en cuanto a fallos en las proyecciones. Yo solo había tenido un problema de desenfoque una vez, y rápidamente uno de los espectadores avisó para que lo arreglaran.

Y en uno de los grandes momentos de Cartas desde Iwo Jima, donde un militar de alto rango está a punto de decapitar a sus propios soldados con un sable por la deshonra de haber huido de su puesto... se hizo la luz. Y se paró la proyección. Por suerte siempre hay algún espectador más indignado que yo mismo que se levanta a avisar del corte. En pocos minutos volvió la película en el punto donde lo habíamos dejado. No fue la única vez que ocurrió esto, pero al segundo corte al menos si que vino un responsable de la sala a pedir disculpas y a decirnos que en breve estaría solventado el problema.

Quizás era un modo en el que este cine nos quiere hacer sentir como sería ver un film bajo bombardeos en la 2ª guerra mundial.
Lo cual nos lleva a pensar, ¿por qué se hace tantas películas sobre la 2ª guerra mundial? ¿Hacía falta otra película?
Para Clint Eastwood parece ser que sí, y no contento con una, ha hecho dos. Quizás no estuviera contento del todo con el resultado de Banderas de nuestros padres y ya que había estado documentándose con las cartas del general Kuribayashi (Ken Watanabe), debió pensar que era necesario hacer este film sobre la misma batalla, pero desde el punto de vista perdedor.
Y con un presupuesto muy inferior, le ha salido una película muy superior, complementaria de la otra. Supongo que habrá pagado menos a los actores de esta película, pero hay que decir que todos están inmejorables, desde los principales protagonistas: el citado Ken Watanabe, Kazunari Ninomiya, como Saigo, un soldado raso (por así denominarlo) que no tiene la más mínima vocación militar ni ganas de estar ahí y Tsuyoshi Ihara, el barón Nishi, campeón ecuestre en las olimpiadas en Los Ángeles 32, que se presenta voluntario para ir a esa batalla a pesar de saber que va a una muerte segura.
Curioso que bajo un menor presupuesto y con una película casi creada por casualidad haya salido tan bien como esta. Es de suponer que cuando un gran maestro del cine (o de cualquier otro arte) puede sacar todo su potencial es cuando más tiene que usar su ingenio al no tener todos los medios con los que dispone normalmente.

Como se ha dicho el uso de los flashbacks está en el momento adecuado y vemos momentos importantes de la vida de los protagonistas, que nos enseña como son, los motivos por los que están ahí etc... Son flashbacks bien metidos y necesarios para entender más la película. Todo esto contrasta con el galimatías que suponía, a veces, este mismo recurso en Banderas de nuestros padres.
También creo que es mejor esta película al ser contada desde el punto de vista contrario al país del director. Así vemos toda la película como la ven los soldados japoneses. Los soldados norteamericanos se ven desde lejos y apenas se les distingue la cara. Sin embargo hay pinceladas en las que vemos el punto de vista norteamericano (cosa que no pasaba a la inversa en Banderas de nuestros padres). La relación que tiene el General Kuribayahsi con los EEUU, pues estuvo viviendo un tiempo ahí. También el Barón Nishi ganó una medalla en los juegos olímpicos de Los Ángeles y eso sirve para tratar lo más humanamente posible a un prisionero de guerra americano. Vemos a unos soldados americanos matando a sangre fría a unos prisioneros japoneses, simplemente porque les daba pereza tener que custodiarlos toda la noche.

La película, además de relatar un hecho histórico, nos muestra todo el horror y locura que se produce durante una guerra. Y el sinsentido de esta batalla en la que enviaron a todos los soldados japoneses simplemente por el honor de luchar por una tierra a pesar de que se sabía que no había ninguna opción de ganar.

La película está rodada con unos colores apagados (que no en blanco y negro como he leído en una crítica de La vanguardia) pero las explosiones sí se mantienen en un color vivo para contrastar.
Una película que dura más de dos horas, a pesar de ello no se hizo larga. Y eso que en mi sesión se tuvo que alargar un poco más de la cuenta debido a las interrupciones del deficiente sistema de proyección que tiene el cine Icaria. No en vano, en los últimos minutos de la proyección entró un espectador (a eso de las 14:00) cargado de palomitas y Coca-cola, y nada más ver los créditos exclamó: -¿Ya está?

Lluís Alba