EL LEÓN DE ESPARTA


Título original: The 300 Spartans
Director: Rudolph Maté
Guión: George St. George
Año: 1962
Nacionalidad: USA
Duración: 114'

Intérpretes:
Richard Egan
Ralph Richardson
Diane Baker
Barry Coe
David Farrar
Donald Houston
Anna Synodinou
Kieron Moore
John Crawford
Robert Brown
Laurence Naismith
Anne Wakefield


Se trata de un peplum de 1962, el cual inspiró a Frank Miller para hacer su cómic 300, cuya película está ahora en nuestras carteleras. No solo le inspiró para hacer este cómic si no casi toda su obra, pues nos encontramos ante el héroe trágico que tanto le gusta escribir.

En una época en la que casi todos los peplums se hacían en Italia, encontramos una peli americana de la Twentieth century Fox sobre esta temática. No se trata de una película de gran presupuesto como otros grandes clásicos como Ben-Hur, Cleopatra, Los 10 mandamientos etc... Y eso se nota nada más empezar en la que los planos generales de Atenas no están reconstruidos con trabajados escenarios, si no que son los de la época actual, en ruinas. Mientras una voz en off nos dice que en estas tierras hubo una de las grandes batallas de la historia.

Ni el director, ni los actores son grandes estrellas. Rudolph Maté después de una dilatada carrera como director de fotografía (había sido nominado 5 veces a los Oscars por esta categoría) y después de casi 30 películas rodó El león de Esparta justo después de rodar una película en Grecia, Aliki my love junto con el mismo guionista, George St. George. Así que no es de extrañar que esa visita a Grecia les inspirara para rodar la historia de los 300 espartanos.

Así vemos la historia como el ejército Persa pretende invadir Grecia con un ejército que los supera en número. Y como los diferentes pueblos de Grecia deben decidir como defenderse. El rey Leónidas trama una estrategia para ir con su ejército de espartanos a las Termópilas, un paso estrecho donde el superior número de Persas no tendrá tanta ventaja. Los espartanos son los más feroces guerreros, pero también son muy religiosos, y esos días deben hacer una celebración. Con lo cual Leónidas solo contará con su guardia personal de 300 hombres para hacer frente a todo el imperio Persa.

También hay añadida una historia romántica de un joven soldado espartano, Filo, cuyo padre es considerado un traidor. Esta historia, metida con calzador, está perfectamente integrada con el resto del film. Lo cual hace valorar un gran guión, cosa que desgraciadamente carece la mayoría de los films Hollywodienses actuales.

Por la parte Persa tenemos al rey-Dios Jerjes, de gran vanidad, que dirige autoritariamente a sus soldados. En una secuencia, uno de sus hombres, Hidarnes, le explica el plan de los espartanos de avanzar hasta las Termópilas. Pero, en un acto de soberbia, Jerjes, no teme a los soldados espartanos y no cree necesario impedirles llegar hasta ahí, lo cuál acabará pagando caro. Esta secuencia es típica en la historia del cine, en la que un alto cargo jamás escucha lo que le dice un subordinado, a pesar de que este tenga razón, y finalmente lo acaba pagando. Yo creía que esto solo ocurría en el cine, pero desde que conozco a mi jefe, veo que la realidad supera a la ficción.

Después de una primera mitad en la que nos presentan los personajes y los motivos a los que llevará esta batalla, nos encontramos con una mejor segunda parte del film, en la que se nos van presentando las batallas entre los diferentes ejércitos Persas y los 300 espartanos. No por espectacular, pero sí por ingeniosas hacen una película de lo más entretenida y recomendable para todos los aficionados del cine clásico.

Lluís Alba