| EL
SUEÑO DE CASANDRA

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ficha de la película

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Nos dirijimos
Álex y yo a una sesión nocturna del cine Icaria a ver
la penúltima película de Woody Allen. Acostumbrado a ir
a las matinales, me sorprendió un poco ver el llenazo del cine,
así que conseguimos entrar por los pelos en la segunda fila.
No me extraña que se llenara, pues era una de esas salas del
tamaño del comedor de mi casa.
En los cines en versión original suele haber poca gente o ninguna
comiendo palomitas, pero tuvimos la suerte de que las únicas
personas que lo hacían se sentaron detrás nuestro. Seguramente
podríamos haber debatido entre los dos si era necesario matarlos
para poder ver la película con tranquilidad, y uno de los dos
pensara que sí y otro que no... Pero antes de llegar a eso, empezó
el film. Y nos encontramos que los dos protagonistas debían enfrentarse
a un dilema similar.
Sin querer chafar el argumento a nadie, lo que puedo decir es que esta
película es similar a Match Point. Pero en esta ocasión
vemos los dos puntos de vista del asesino, con y sin remordimientos.
Y cómo un mismo hecho afecta de manera tan profundamente dispar
a dos hermanos que han vivido toda la vida juntos y en ambiente similar.
En Melinda y Melinda, Woody Allen nos dijo que una misma historia puede
ser una comedia o una tragedia. Y posteriormente las tres películas
que ha rodado en Inglaterra han sido tragedia, comedia y tragedia. Tres
historias con varios puntos en común, en la que vemos a un asesino
sin escrúpulos, que mata por la necesidad y conveniencia de hacerlo.
Y esto es lo único que se le puede achacar a esta película,
parece que esta historia ya nos la han contado varias veces.
Desde hace unos años siempre corre el rumor por el público
en general de que la película de Woody Allen del momento es mala
o mediocre. Una posibilidad es que siempre la comparen con sus obras
maestras, y eso es poner el listón muy alto. No diré que
esta es la mejor película de Woody Allen, pero sí que
es una película muy por encima de la media. Seguramente, si fuera
de un director desconocido, estaría mejor valorada incluso se
rumorearía que podría optar a los Oscars.
La suerte que tiene Woody Allen es que cualquier actor va a querer trabajar
con él, sólo por tener en el currículum que ha
salido en una película suya. Así que pude permitirse el
lujo de contar con dos actores protagonistas por mucho menos sueldo
de lo que acostumbran a cobrar. Un Colin Farrell y Ewan McGregor que
casi representan las dos máscaras de la comedia y la tragedia
el teatro clásico. Uno siempre angustiado, amargado y con remordimientos;
mientras que el otro es la expresión máxima de la vitalidad
y la alegría. También destaco a Tom Wilkinson, actorazo
que sabe cambiar de registro en un momento, como en la secuencia clave
de la película donde pasa de hablar tranquilo y amable a enfadarse
enérgicamente. Actuación similiar, pero en clave de comedia,
que hizo el propio Allen en La maldición del escorpión
de Jade o en Un final made in Hollywood.
Y finalizando este repaso a los actores que suele usar, siempre aparece
alguna chica espectacular. En este caso nos descubre a una Hayley Atwell
que quita el hipo. Un personaje que encarna una actriz de teatro. Y,
en una secuencia, nos deja para la reflexión de cómo Woody
Allen consigue a estas actrices, cuando Ewan McGregor le pregunta si
se acostaría con un director para conseguir un papel.
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Lluís
Alba
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