INLAND EMPIRE


Título original: Inland Empire
Director: David Lynch
Guión: David Lynch

Año: 2006
Nacionalidad: Francia, Polonia, USA
Duración: 172'

Intérpretes:
Laura Dern
Jeremy Irons
Justin Theroux
Harry Dean Stanton
Peter J. Lucas
Karolina Gruszka
Dianel Ladd
Julia Ordmond


Finalmente hice un acto de valor y fui al cine a ver la última película de David Lynch. Y, realmente hay que tener fuerza de voluntad, pues la perspectiva de lo que me esperaba era durillo. Tres horas de película con escenas inconexas entre sí, sin guión.

La película viene a ser como el final de Mulholland Drive, pero lo que allí duraba unos minutos, aquí se alarga casi los dos tercios finales de la película.

En una proyección del cine Icaria, de un domingo por la mañana, una sala pequeña, pero prácticamente completa, a pesar de que llevaba más de un mes en cartel. Para no defraudarnos, los proyeccionistas de dicho cine nos obsequiaron con un encuadre donde solo se veían dos palmos de la película. Por suerte esta vez sí estaban viendo su obra y rectificaron rápidamente.
Por lo leído, David Lynch pretendió rodar lo más económicamente posible secuencias que se le iban ocurriendo, sin tener una conexión ni un guión antes de empezar. Por eso está rodada en digital, pero no con la última tecnología de alta definición como sería Star Wars, pues se puede apreciar un considerable grano en la imagen.

Y, por supuesto con la complicidad de una de sus actrices fetiche, Laura Dern. Ella es la protagonista absoluta de la obra. Desde la primera parte más o menos convencional de la película, donde tiene bastantes paralelismos con Mulholland Drive. Vemos la historia de Nikki, una actriz que consigue un papel importante para un director, encarnado por Jeremy Irons (quizás la mejor actuación de la película), y de coprotagonista tiene a Devon Berk (encarnado por Justin Theroux, que ya aparecía en Mulholland Drive), un galán que tiene fama de mujeriego y de tirarse a todas las actrices con las que trabaja.
El argumento de la película que están rodando tiene paralelismos con la vida real de los actores, pues en ambos casos, ella está casada y tiene un marido celoso. Lo que dificultaría mantener una relación con otra persona.
Además, el personaje encarnado por Jeremy Irons, les revela que la película es un remake de una película polaca no terminada, a causa de una maldición gitana.
Hasta que un día Nikki ya no es Nikki y se convierte en el personaje de ficción que está encarnando. Con una secuencia magistral donde vemos desde el punto de vista del personaje lo que habíamos visto antes desde el punto de vista de los actores.

A partir de ahí todo son secuencias de Susan Blue (el personaje de ficción), de la propia Nikki, de la auténtica película polaca, de la mente de Nikki, del rodaje desde dentro, desde fuera, y así durante dos horas más. Casi todas rodadas con una luz muy tenue, casi hipnótica, lo que hacía crear muy bien la sensación de estar viendo un sueño, probablemente dormir un rato en el cine no hubiese cambiado mucho la percepción que uno tiene de la película.

Con escenas magistrales, made in Lynch, todas ellas de un valor indiscutible por sí solas, pero duro de aguantar durante tanto tiempo. Personajes introduciéndose en puertas oscuras que van a parar a otros mundos, a habitaciones extrañas. Una sitcom de unas personas con cabezas de conejo (debajo de las cuales están Naomi Watts y Laura Harring, protagonistas de Mulholland Drive).

Aunque sé que a Lynch le ha costado que se estrenara íntegra esta película, ya que Le Studio Canal pretendía recortarla considerablemente, me gustaría saber que haría cualquier productora con un director novel que les presentase este proyecto.

Al finalizar tal sucesión de imágenes, y con unos créditos con un baile de las prostitutas que aparecen en el film, parecido al final de Zatoichi, el dolor de cabeza era impresionante. Todos en la sala nos levantamos en el más estricto silencio. Sin hablarnos nos dijimos que todos hemos vivido juntos esta experiencia y que jamás contaríamos a nadie lo que hemos visto.

Lluís Alba