| LARS
Y UNA CHICA DE VERDAD

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Lars y
una chica de verdad trata sobre una persona con problemas de comunicación.
Vive en el garaje de la casa de su hermano y cuñada. Es tímido,
no quiere salir de casa, más que para trabajar e ir a la iglesia.
Y no soporta el contacto físico con nadie.
Hasta que un día compra una muñeca de tamaño natural
por internet y la presenta a todos como Bianca, su novia sueca-brasileña
que va en silla de ruedas. La gente no sabe como reaccionar. Empiezan
por seguirle la corriente, hasta que poco a poco, Bianca se convertirá
en una más de la comunidad.
Es curioso que una historia tan aparentemente surrealista, funcione
y te la creas de principio a fin. Seguramente porque la acción
ocurre en un pequeño pueblo en que todos se conocen y sea fácil
que todos sepan que le ocurre a Lars.
La película nos muestra, en comparación con otros personajes,
que lo de Lars no es tan extraño. Un compañero suyo tiene
muñecos de plástico por toda su oficina, otra compañera
tiene un oso de peluche al cual tienen que revivir tras quedar ahorcado.
Una chica que sale con un chico que no le gusta, sólo para no
estar sola. Incluso vemos a una pareja de lo más normal que en
una fiesta se muestran más incomunicados que Lars y Bianca.
Todo tiene un tono que va de la comedia a lo patético,
muy bien expuesto. Y es extraño por venir de el director de Cuestión
de pelotas, aunque supongo que la culpa de que la historia funciona
la tendrá su guionista Nancy Olivier, habitual de A 2 metros
bajo tierra.
Lo único negativo que se le puede achacar es
que dura demasiado para lo que nos quiere contar. Sobretodo cuando ya
se nos muestra cómo va a acabar hace que los últimos 20
minutos sean monótonos, a pesar de contar con algunas buenas
secuencias.
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Lluís
Alba |