MUJERES VIKINGO Y LA SERPIENTE DEL MAR


Título original:
The Saga of the Viking Women and Their Voyage to the Waters of the Great Sea Serpent
Director: Roger Corman
Guión:
Irving Block
Lawrence L. Goldman

Año: 1957
Nacionalidad: EEUU
Duración: 66'

Intérpretes:
Abby Dalton
Susan Cabot
Bradford Jackson
June Kenney
Richard Devon
Betsy Jones-Moreland
Jonathan Haze
Jay Sayer
Lynette Bernay
Sally Todd
Gary Conway
Michael Forest
Wilda Taylor

 


Curioso film de aventuras de Roger Corman sobre unas mujeres vikingo que van al rescate de los hombres de su pueblo que partieron hace un año en su barco hacia el mar y no han regresado.

Como es habitual en Roger Corman, la película es de bajo presupuesto, según su propias palabras, él no hacía películas si no productos. Y contra más rápido y económico mejor podría rentabilizarse después.

La película empieza con las mujeres vikingo decidiendo si surcar los mares con un barco creado por ellas o esperar a que lleguen. Ahí podemos ir conociendo algunos personajes, y cómo hay una rivalidad por un hombre entre una vikinga y la sacerdotisa del pueblo, la única morena del grupo.
Finalmente deciden surcar a la mar y se hunden en un remolino acechado por una serpiente gigante marina, para ir a parar a una tierra dominada por los Grimlots, unos bárbaros que tienen a sus maridos esclavizados en unas minas.

Se nota que la película es de bajo presupuesto, sobretodo en todos los efectos especiales de cartón piedra. Por un lado tenemos el barco que se han construído ellas de un tamaño que va cambiando según el plano. Pues de lejos tiene un tamaño considerable, pero en los planos cortos no pasa de ser una barca con remos, con todas las mujeres juntas. Esto queda enfatizado aún más con la presencia de un polizonte a bordo, el único hombre vikingo que se había quedado en el pueblo y sólo es descubierto por una vikinga, aunque al lado tenga a las demás que ni se dan cuenta que está ahí.
Curioso es este personaje, el único hombre vikingo que queda en el pueblo y aún así las anima a ir en busca de los demás hombres, cuando sería el sueño de cualquier hombre vivir en un poblado solo con esculturales rubias. Lo que nos podría hacer pensar que es gay si no fuera por que empieza un idílico romance con la vikinga interpretada por Betsy Jones-Moreland (que después rodaría La última mujer sobre la Tierra). Aunque no se le ocurre que esperar un año para iniciar ese romance, con lo tranquilos que hubieran estado en su poblado y no por el mar atacados por serpientes marinas.

La serpiente marina del título aparece en un par de planos, siempre de fondo y muy borrosa. Por supuesto un muñeco de cartón-piedra que convierte a estas películas en algo tan especial.

También podemos observar a los Grimlots y a su jefe como una especie de Atila y los Hunos, pero que viven cómodamente en una costa esperando como la serpiente marina causa un remolino y trae destrozados a todos los esclavos que quiera hacia ellos. Algo que en parte recuerda a El malvado Zaroff y la forma de reclutar sus piezas de caza.
Un jefe de los Grimlots simplemente caracterizado con una barba sin afeitar de cuatro días y con un corte de pelo de haber salido de la peluquería unas semanas antes. Si le quitamos el abrigo de pieles y le ponemos una gabardina, podría ser un detective privado borracho en un bar de San Francisco.

Y el guión también es bastante demencial, sobretodo en la parte final. Pues tenemos a la sacerdotisa del pueblo como la gran traidora del grupo al aliarse con el jefe de los Grimlots. Pero finalmente se arrepiente y hace uso de sus poderes (hasta el momento desconocidos) para que llueva. Y no sólo contenta con eso sacrifica su vida para que el resto de vikingas (cuando ella odiaba a muerte a una de ellas por una rivalidad amorosa) puedan salvar su pellejo. Todas estas idas y venidas de argumento me recuerdan, sin tanta grandilocuencia, a la tercera parte de Piratas del Caribe tan criticada recientemente. Pero, aunque aquí no gocemos de la espectacularidad de tantos efectos especiales, al menos no dura 3 horas.

 

Lluís Alba

 

 
El minibarco con la guapa protagonista.
 
Betsy Jones-Moreland con el único hombre que se quedó el poblado