| [·REC]

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Desde que
vi Darkness me sentí tan estafado que me negué a ver jamás
una película de Jaume Balagueró. Y en estos tiempos en
el que hay una sobredosis de películas de terror ni Frágiles,
ni su telefilm Para entrar a vivir, creaban la suficiente expectativa
para pensar que me estaba perdiendo algo imperdonable en la industria
del cine de terror. Y sobre Paco Plaza no tengo nada que decir, pues
esta es su primera película que veo.
Así cuando se anunció el estreno de REC en Sitges no tuve
ningún motivo para ir a verla. Pero todos los comentarios, de
aficionados y críticos, surgidos tras su pase en Sitges han creado
una espectativa cada vez mayor y esperaba con ansia su estreno.
Así que la diferencia entre los que la vieron en Sitges y los
que la hemos visto después radica entre la sorpresa de los que
no saben que van a ver y los que esperamos ver una de las películas
más revolucionarias del cine. Por lo tanto, vi una buena película,
pero seguramente la hubiera gozado y vanagloriado más de haberla
visto antes de que se hablara de ella.
No es que la idea de la película sea algo original, pero sí
que resulta efectiva para crear la atmósfera claustrofóbica
y barata de producir. Ya se hizo algo parecido en su momento con El
proyecto de la bruja de Blair, y recientemente tenemos dos películas
más que se aproximan a esta manera de presentar la película:
Redacted y El diario de los muertos de George A. Romero.
No son películas iguales, pues REC sólo utiliza una cámara,
mientras que las otras dos mezclan todo tipo de cámaras para
reflejar el momento en el que vivimos en el que casi todo el rato estamos
rodeados de cámaras, sean de seguridad, digitales, móviles
etc... (que diría George Orwell si supiera que El gran hermano
somos nosotros mismos). Pero dejo de divagar, pues este no es el tema
de REC.
REC principalmente es una película de terror, aunque pueda haber
cierta crítica a los programas de telerrealidad. Ofreciéndonos
a una presentadora a la que odiamos desde el inicio. También
puede verse en los momentos más cotidianos de la película
en la que conocemos a los vecinos de la escalera, en la que van contando
sus interioridades a la cámara, algo que parece una mezcla de
El diario de Patricia y Escenas de matrimonio. Ofreciéndonos
unos variopintos vecinos, desde Chinos, Argentino, Colombiana. (Curiosamente
los chinos hablan en su idioma entre ellos, mientras que los catalanes
lo hacen en castellano. Los productores deben creer que si hablarán
en catalán asustarían demasiado al resto de españoles).
Aunque para contrarrestar esta ausencia del catalán está
la parte en que el culpable de todo lo que les ocurre en el edificio
es de un madrileño.
Pero es no es más que la anécdota, esto es una película
de terror que funciona perfectamente y nos adentra en
una atracción de El túnel del terror, en la que no entendemos
que pasa pero la cosa se va complicando cada vez más. Así
nos adentramos junto a los personajes en un in crescendo de
angustia y sustos. Hasta llegar a una parte final que queda algo forzada,
al darnos una explicación de todo lo que ha sucedido, cuando
ni el espectador ni el tipo de film lo pedía.
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Lluís
Alba |