SPIDERMAN 3


Título original: Spider-man 3
Director: Sam Raimi
Guión:
Sam Raimi
Ivan Raimi
Alvin Sargent
basado en el personaje creado por
Stan Lee y Steve Ditko

Año: 2007
Nacionalidad: USA
Duración: 140'

Intérpretes:
Tobey Maguire
Kirsten Dunst
James Franco
Thomas Haden Church
Topher Grace
Bryce Dallas Howard
Rosemary Harris
J.K. Simmons
James Cromwell
Elizabeth Banks
Bruce Campbell
Bill Nunn
Dylan Baker
Theresa Russell
Cliff Robertson


Vaya por delante para todos aquellos que no me conozcan (para los dos o tres que lean esto de rebote) que soy fan de Spiderman desde niño, gracias a mi Tío (cuyas críticas de música podéis leer en esta misma web) y su colección de cómics Vértice. Y ya son más de 20 años coleccionando (y leyendo, que tiene más mérito) sus aventuras mes a mes.

También desde la adolescencia he sido fan de Sam Raimi, y su saga de Posesión infernal está entre mis películas favoritas.

Después de dos buenas adaptaciones de los cómics de Spiderman, Sam Raimi vuelve a dirigir una nueva película sobre el arácnido, y parece que no será la última.

En esta tercera parte hay varias diferencias con respecto a las anteriores. Y, una clave, es en el nombre de los guionistas. En esta ocasión el peso de la historia ha sido escrito por Sam Raimi e Ivan Raimi. Prescindiendo de guionistas de renombre como David Koepp o Michael Chabon. O incluso si se quiere, de los creadores de Smallville: Alfred Gough y Miles Millar.

Tampoco sabemos que hubiera pasado si no hubiese habido presiones por parte de los productores para introducir a Veneno de una vez por todas en una película. Pues, según lo leído en una entrevista, Sam Raimi no era muy partidario de utilizarlo, ya que no conocía tanto al personaje, al no salir en los cómics que él leía de pequeño. Inicialmente tenía previsto que el enemigo fuera únicamente El hombre de arena, junto con Harry Osborn como Duende Verde. Pero finalmente cedió a las presiones e introdujo a Veneno.

Precisamente lo que podría haber hecho una peli más atractiva, al menos para el aficionado al cómic, hace que la película pierda mucho. Pues la aparición de Veneno se limita a la secuencia final, cuando es un villano que, por su importancia, podría haber abarcado la película como enemigo en solitario.

Además de tener tres villanos, se introduce dos nuevos personajes de enorme peso en los cómics, como son Gwen y su padre, el capitán de policía George Stacy. Este último apenas aparece en la película, pudiendo haber sido sustituído por cualquier policía anónimo. Dos personajes que ya podrían haber aparecido en las anteriores partes, por contexto histórico con los cómics y por no tener que presentar tantos personajes nuevos en la tercera parte. Siempre quedará la duda de cómo hubiera quedado Gwen Stacy cayendo del puente de Brooklyn en la primera parte y al capitán Stacy bajo los escombros de un edificio derrumbado por el dr. Octopus en la segunda. Incluso creo que Kirsten Dunst hubiese pegado más como Gwen y Bryce Dallas Howard como Mary Jane. Además, no hubiese hecho falta que ninguna de las dos se tiñese el pelo.

Pero, dejando a parte la continuidad del cómic, pues tampoco le doy tanta importancia, ya que cada medio debe contar lo suyo, pero sí que debe respetar el espíritu de los personajes en los que se basa, y, en general, Gwen Stacy es bastante parecida a la imagen que tenemos de ella en el cómic. Básicamente una buena persona y “niña bien” que todas las suegras quisieran como nuera.

Con tantos nuevos personajes, más la introducción del traje negro alienígena, hace que haya muchas secuencias pasando rápidamente para ir explicando todo en las dos horas y veinte minutos de película. Por un lado hace de esto un film mucho más dinámico, en el que cuesta aburrirse, pero también carece de la profundidad que algunas escenas hubiesen requerido. Sobretodo en la parte de explicación del traje alienígena, y sus consecuencias, solucionado con breves secuencias del dr. Connors, una de ellas por teléfono (puesto a hacer una película friki, ya hubiera aprovechado para sacar a Ioan Gruffudd como Reed Richards ayudando a investigar las cualidades del traje).

La mano de Sam Raimi se nota en una secuencia que gore sin sangre en la que Spiderman lima la cabeza del Hombre de arena contra el metro o le va cortando los dedos de arena. También en secuencias de acción, metiendo gags de slapstic, en la pelea inicial contra Harry Osborn y con Peter perdiendo y recuperando el anillo, o como Harry cae golpeado rebotando con la cabeza en una tubería y luego contra el suelo. Y vemos su parte más humorística con las secuencias de J. Jonah Jameson en el periódico, siempre divertidas. O la de Bruce Campbell (su actor fetiche) haciendo de Maître en un restaurante francés que, tanto por su bigotito como por la situación, me recordó al John Cleese del Hotel Fawlty.

Siguiendo con el paralelismo que Raimi quiso hacer desde la primera película con la saga cinematográfica de Superman, en esta parte podemos encontrar como Spiderman se vuelve malvado por la influencia de un elemento externo como es el traje alienígena, igual que en Superman III por la influencia de una kriptonita artificial.

También hay una secuencia, que realmente pega poco con esta película, como es un Peter Parker más chulesco y oscuro por la influencia del traje alienígena, paseando por la calle y bailando. Casi una parodia de una escena parecida en la segunda parte, cuando pasea por el campus tropezándose por haber perdido los poderes. Y, finalmente acaba en un bar musical, casi parodiando a La máscara, dando saltos por las mesas.

Lo mejor de la trama es todo lo que tiene que ver con Harry Osborn, como siempre excelentemente interpretado por James Franco. Aunque por desgracia la tijera en el montaje por querer meter tantas cosas, haga que apenas se entienda como convence a M.J. para que esta deje a Peter Parker. ¿La amenaza con matarla a ella? ¿A sus seres queridos (si es que tiene alguno, además de Peter)? Pues, perfectamente puede decirle a Peter que Harry vuelve a ser el Duende Verde y que la ha atacado sin ningún problema.

Y, desgraciadamente, lo peor es el ego de Tobey Maguire, que en lugar de estar al servicio de Spiderman, hace que Spiderman esté a su servicio. Pues no tiene suficiente con interpretar a un superhéroe que tiene una gran cantidad de escenas importantes siendo Peter Parker, si no que, cada vez que aparece como Spiderman tiende a quitarse la máscara, o a no ponérsela constantemente. Algo que sí traiciona al personaje del cómic. Incluso más que las telarañas orgánicas. Lo único positivo de que no quiera participar en la próxima película del arácnido, es que su sustituto, ya sea para que el espectador lo note menos, pase más tiempo bajo la máscara.

Me interesa destacar, que como ya ocurriera en las películas anteriores, se haya recreado visualmente muchas situaciones casi calcadas de los cómics. Tanto El hombre de arena, como lo poco que sale Veneno son calcados a su homónimos del tebeo. Y algunas secuencias calcadas como el puñetazo que de Spidey atravesando al Hombre de arena (made in Ditko),la del traje alienígena atrapando a Peter sobre la cama, o cuando Peter va a la iglesia y gracias al ruido del campanario se deshace del traje. Y algunos saltos del Spiderman de negro saltando con la lluvia de fondo, recuerdan a los comics dibujados por Todd McFarlane. Y, en relación a esto, también es de agradecer para el aficionado al cómic que sutilmente, Veneno, al atacar a Spidey, le indica que este no puede detectarlo con su sentido arácnido. Todo esto casi me hace perdonar que el traje negro no sea igual al del cómic, de un diseño mucho más atractivo. Aunque esto sirva para que Topher Grace como Eddie Brock use el Photoshop para pintar de negro una foto del Spiderman rojiazul.

Lluís Alba

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