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Star trek es una de las franquicias más duraderas de la historia de la ciencia ficción. Creada por Gene Roddenberry, la serie original de televisión comenzó a emitirse en 1966 y se mantuvo en antena durante 3 años hasta su cancelación. Suficiente tiempo para crear unos fans insaciables conocidos como trekkies, que todavía hoy se reúnen en los lugares más inhóspitos de la Tierra, disfrazados con pijamas y orejas puntiagudas. La insistencia de estos trekkies provocó que la franquicia no se quedara en el olvido y se vio ampliada con una serie de animación, 11 películas y 4 series más ubicadas en el universo Trek (por no hablar de cómics y videojuegos). Aprovechando el estreno de la nueva película, que retoma a los personajes de la serie original en su juventud, repasamos las 6 primeras entregas fílmicas que son en las que aparece la tripulación original.
Star trek: La película
(Star trek: The Motion picture, 1979)

Para entender la génesis de esta película hay que remontarse 10 años antes de su estreno. En junio de 1969 se emitió en la NBC el último capítulo de la serie original de Star trek, cancelada en su tercera temporada y vista como un fracaso de audiencia para los directivos de la cadena. En otoño de ese mismo año se repuso la serie y, curiosamente, tuvo mejor audiencia que su primera emisión. Pero no era motivo suficiente como para plantearse seguir con nuevos capítulos. Gene Roddenberry, creador de Star Trek, trató de convencer entonces a los directivos para hacer una serie de TV movies, pero fue en vano. En enero de 1972 se hizo uno de los primeros congresos de Star Trek en Nueva York, al que acudieron más de 3.000 participantes, dando muestra de que el fervor por la serie no sólo no iba en descenso si no que aumentaba tras los años. Esto provocó que en 1973 la NBC decidiera emitir una serie de televisión animada basada en Star Trek con 22 episodios divididos en dos temporadas. En 1975 Roddenberry volvió a la carga y firmó un contrato con Paramount, presentando un guión para una TV movie titulado “The god thing”, pero fue recibido con indiferencia. Aún así la popularidad de la serie seguía en aumento, prueba de ello es que, en 1976, la NASA presentó su lanzadera Enterprise. En otoño de 1976 Paramount anuncia que se está preparando una película de Star Trek y que se rodará en Inglaterra. Los guionistas Chris Bryant y Allan Scott acaban un borrador titulado “Planet of the Titans”, incluso se asegura que el director sería Philip Kaufman. Pero en mayo de 1977 el estudio decide no rodarla. Pocos meses después Paramount anuncia el nacimiento de una nueva cadena de televisión: Paramount Television Service, con una nueva serie que sería la estrella de la cadena: Star Trek: Phase II, incluso se llegó a contratar a William Shatner. Pero en noviembre de ese mismo año, la serie se cancela dos semanas antes de empezar el rodaje del primer episodio: “In thy image”, para ampliarlo a dos horas de duración y estrenarlo en cines. Curiosamente en noviembre de 1977 se estrenó con un éxito sin precedentes Star Wars, pudiendo provocar que los directivos de la Paramount creyeran seriamente en un proyecto cinematográfico sobre Star trek. Así, en marzo de 1978 se contrata al director de prestigio Robert Wise y el 7 de agosto comienza el rodaje. Paramount anuncia el 7 de diciembre de 1979 como la fecha de estreno de la película. Muy poco tiempo teniendo en cuenta que se trataba de un film con numerosos efectos visuales. En febrero de 1979 Robert Wise contrató a Douglas Trumbull como supervisor de efectos especiales, que ya había colaborado con Wise en La amenaza de Andrómeda. Trumbull acababa de trabajar en Encuentros en la tercera fase y se trajo a todo su equipo, además de pedir la colaboración de John Dykstra con el que había trabajado en la peli de culto Naves silenciosas. Repartiéndose el trabajo de efectos visuales.
Por fin, el 7 de diciembre de 1979 se estrenó Star trek: La película y fue un éxito.
La película de Star trek se presentó como una versión épica de la serie. Habían pasado 10 años desde su cancelación y se buscó expresamente darle una grandilocuencia a la temática habitual de la serie. Para ello se buscó una amenaza mayor, en lugar de estar en peligro sólo los tripulantes del Enterprise o los habitantes de un planeta lejano, esta vez la amenazada sería la Tierra, con la llegada de un ente espacial llamado V’ger. También podemos ver como se presentan uno a uno los principales personajes de una manera especial: Spock es el primero en aparecer mostrándonos su vertiente más mística, seguido de Kirk, Scott, Uhura, Sulo y Chekov, dejando para el final al Dr. Leonard McCoy, que junto a Kirk y Spock forma el trío sobre el que suelen girar todas las historias de Star Trek.
Además de los protagonistas habituales, hay dos nuevos personajes que aparecen en la película por primera vez: la teniente Ilia y el comandante William Decker. Ilia presentaba un look bastante atrevido para el momento, con toda la cabeza rapada, fue interpretada por la actriz india Persis Khambatta, y era la única actriz que ya estaba contratada antes de la llegada de Robert Wise al proyecto. Lamentablemente falleció en su país natal en 1998.
También participaron en la película otros actores habituales de la serie que no formaban parte del elenco habitual: Majel Barret, la esposa de Roddenberry, repite en su papel de Christine Chapel, enfermera de la serie original, ahora ascendida a doctora. Grace Lee Whitney, habitual en la primera temporada de la serie, también tiene una breve aparición interpretando nuevamente a Janice Rand. Mark Lenard, que había interpretado a un romulano y a Sarek, el padre de Spock, esta vez aparece disfrazado como un Klingon. Probablemente siendo el único actor que ha interpretado a tres razas alienígenas diferentes en Star trek.
La secuencia en la que Kirk reúne a toda la tripulación del Enterprise para explicarles su misión, sirvió como agradecimiento a todos los fans que habían conseguido que la historia de Star trek no finalizase con la serie original, así la mayoría de extras son trekkies, entre ellos Bjo Trimble, la trekkie más popular, iniciadora de la campaña en los sesenta que consiguió que hubiese una tercera temporada.
Uno de los elementos importantes para el éxito de la película fue la contratación de Jerry Goldsmith, compositor de renombre, con el que Wise ya había colaborado antes en El Yang-Tse en llamas. Curiosamente Goldsmith ya había sido tanteado por Roddenberry para hacer la música de la serie original, pero tuvo que declinar la oferta por otros trabajos.
En esta película es la primera vez que vemos a los klingon con el aspecto al que estamos acostumbrados ahora. También aparecen los idiomas klingon y vulcano, pero no sería el definitivo, pues para ello se contrataría al lingüista Marc Okrand a partir de la segunda parte.
Como se ha comentado antes, los efectos especiales corrieron a cargo de Douglas Trumbull y John Dykstra. Encargándose Trumbull del Enterprise y del interior de V’Ger; y Dykstra de las escenas con los klingon, en Epsilon IX y del exterior de V’Ger. El plano inicial de la película en el que la cámara hace un giro de 180 grados por encima al Ave de presa klingon, tardó 3 semanas en rodarse. Y sirvió de contrapunto para hacer lo mismo con el Enterprise en la secuencia final.
Por falta de tiempo los efectos especiales no fueron todo lo destacable que Wise hubiese querido y en 1999 se fue a Paramount a deicrles que quería revisar la película, añadir efectos especiales y remezclar la música. Se buscaron los diseños originales para hacer lo que se había planeado entonces. Entre los cambios más destacados entre las dos versiones está la secuencia de Spock en Vulcano, la visión de un San Francisco sin contaminación y la posibilidad de ver la nave de V’Ger entera desde el exterior. Ni que decir tiene que esta es la versión disponible en la actualidad en DVD y, seguramente nunca volveremos a ver comercializada la versión original.
Star trek II: La ira de Khan
(Star trek: The wrath of Khan, 1982)

Tras el éxito cosechado con la primera adaptación cinematográfica. Se buscó rápidamente la opción de hacer una secuela. Harve Bennett, productor y guionista de esta secuela, no había visto la serie original. Así que lo primero que hizo fue ver toda la serie en 16 mm en 3 meses. Le interesó especialmente el capítulo Space seed (Semilla espacial) de la primera temporada. En el que aparecía Ricardo Montalban como Kahn, un dictador ficticio mejorado genéticamente de finales del siglo XX que había quedado en éxtasis durante 3 siglos junto a su tripulación. Al final del capítulo, Kahn y sus hombres eran enviados al planeta Ceti Alpha V para que crearan su propia civilización y no molestaran al resto del universo. Bennett quedó intrigado con este personaje e imaginó que podría haber pasado con él, con lo que inició la idea de Star Trek II: La ira de Khan.
Uno de los primeros problemas con los que se encontró Bennett fue que Leonard Nimoy, cansado ya de Spock, no quería participar en ninguna película más de Star Trek. Incluso llegó a escribir un libro titulado: I am not Spock. Harve Bennett le dijo que participase y, a cambio, matarían a Spock en la película. Esto, la posibilidad de escribir parte de su personaje y un aumento de sueldo de 100$ más a la semana fue suficiente para que Nimoy volviera a encarnar a Spock.
Finalmente faltaba encontrar un director. Nicholas Meyer, un escritor que había cosechado un gran éxito con la novela “Solución al siete por ciento” sobre Sherlock Holmes, tenía intención de dedicarse al mundo del cine. Dirigió la recomendable película Los pasajeros del tiempo (Time after time, 1979) en el que unía a H.G. Wells con Jack el destripador. Llevaba un tiempo sin que nadie se interesara por él para ningún proyecto, hasta que una amiga que trabajaba en Paramount le dijo que estaban buscando director para una nueva película de Star Trek.
Una vez escogido a Meyer como director, Bennett tuvo una reunión con él para que le diera ideas de lo que le gustaría ver en una película de Star Trek. Meyer aportó las ideas básicas de la película: la vulcana Saavik, el planeta Génesis y que Kirk tuviera un hijo. Cuando Bennett hubo finalizado el guión, volvieron a reunirse esta vez, también junto a Nimoy. A ninguno les gustó el guión, así que Meyer lo reescribió en 12 días aportando ideas nuevas como que se evidenciara la edad de Kirk, que la película fuera más parecida a una batalla naval.
Esto es importante, pues Meyer, era fan de las aventuras de Horation Honblower, e ideó que los tripulantes de la Enterprise llevasen nuevos uniformes más parecidos a la marina naval. Para ello contó con la estimable ayuda de Robert Fletcher, diseñador de vestuario, que ideó los iconos para los distintos cargos militares. Fue la primera vez que se usó en Star Trek. Esto no gustó a Roddenberry que tuvo serias discrepancias con las ideas de Meyer.
Meyer quería aportar novedades, humanizar más a la serie. Suyas son las idead de que Kirk use gafas, que los personajes lean libros comunes de papel. Incluso hay una escena en la que aparece una persona limpiando la nave con un aspirador. También intentó colocar un cartel de Prohibido fumar en el puente de mando del Enterprise, a lo que Roddenberry se negó tajantemente. Pero sí pudo colocarlo en la secuencia de la simulación de una batalla que abre el film.
Para la creación del planeta Génesis se usó una animación hecha por Pixar. Entonces fue una de las animaciones 3D más ambiciosas.
Entre los nuevos personajes destacados de la película están la teniente Saavik, una vulcana que supuso el primer papel en el cine para Kirstie Alley y, los no menos importantes, Carol Marcus y su hijo David Marcus. Una antigua novia de Kirk que le había ocultado que tenía un hijo secreto con este.
Ricardo Montalban volvió a interpretar a Khan 15 años después del episodio de la serie original. Entonces estaba finalizando la 6ª temporada de Fantasy Island. Según cuentan seguía en plena forma y lo demuestra el musculado pecho descubierto que luce, que aseguran no era una prótesis. La aparición de Khan aporta alguna incongruencia en la historia de Star Trek, pues al primer tripulante del Enterpirse que se encuentra es Chekov y ambos se reconocen. A pesar de que Chekov no aparecía en dicho episodio. Meyer dice que ya lo sabía, pero que no le importaba tanto la continuidad.
Cuando se hicieron unos primeros pases de prueba del film, se vio que la gente salía del cine triste y cabizbaja, pues el primer montaje acababa con el funeral de Spock. Los productores vieron que eso podría suponer el final de Star Trek, además, Nimoy ya no estaba tan convencido de que hubiera sido una buena idea matar a Spock. Por lo que Nimoy ideó la escena en la que este susurra algo al oído del doctor McCoy antes de sacrificarse por ellos. Y se añadió la secuencia del ataúd de Spock en el planeta Génesis rodeado de la nueva vida que brota. Dejando una idea en el público de que este no tenía que ser el final de Spock.
Star trek III: En busca de Spock
(Star trek III: The search for Spock, 1984)

Star Trek II, fue nuevamente un éxito de público, por lo que Paramount anunció rápidamente que habría una tercera película.
Harve Bennett volvió a ser el productor y guionista, lo que contribuyó a darle una mayor continuidad. Para dirigir la película se escogió a Leonard Nimoy, que ya tenía alguna experiencia como director en series televisivas, entre ellas T.J. Hooker, protagonizada por William Shatner. Además, Nimoy, que ya no renegaba de Spock, se había convertido en un experto “vulcanólogo” por lo que lo hacía la persona ideal para dirigir esta película que trataba sobre Spock y la mitología vulcana.
Si en la anterior entrega se enfatizaba la edad de los personajes, en esta se hace lo mismo con la edad del Enterprise. Que ya es vista como una nave vieja por los que no la han tripulado y que no vale la pena ni reparar. Para enfatizar lo equivocados que están los personajes que no aman al Enterprise, se usaron diseños horteras para las naves nuevas, como tapizados de color rosa para las sillas de los puentes de mando.
Harve Bennett quería empezar la película con la última secuencia de la segunda parte, un recurso televisivo que servía para ayudar a los que no habían visto el anterior film. También aportó la novedad de empezar con los pensamientos personales de Kirk en off para que expresara sus sentimientos por la muerte de Spock. Hasta ese momento sólo se habían escuchado cuando narraba lo apuntado en el cuaderno de bitácora.
Los klingon son los enemigos de esta película. Christopher Lloyd consiguió el papel del comandante Kruge, a pesar de las reticencias del estudio por estar encasillado en papeles de comedia por la serie Taxi. Nimoy, sabiendo como nadie lo que es estar encasillado en un papel, fue el factor decisivo para darle la oportunidad a Lloyd como klingon. John Larroquette, famoso posteriormente por la serie Juzgado de guardia, interpreta a otro klingon más moderado. Para crear el idioma klingon de esta película se contrató al lingüista Marc Okrand.
Saavik y David Marcus vuelven a aparecer en esta parte. Saavik ya no fue interpretada por Kirstie Alley, si no por Robin Curtis que también repetirá el papel en la cuarta parte. David Marcus (hijo de Kirk), es asesinado por los klingon, lo que provocará la ira de Kirk ante los klingon, algo que será utilizado en Star Trek VI.
Entre los guiños a la serie está la aparición de los míticos Tribbles de la serie original, y el cameo de Grace Lee Whitney como Janice Rand, personaje habitual en la primera temporada.
Ante la importancia del retorno de Spock del mundo de los muertos, Mark Lenard volvió a interpretar al embajador Sarek, padre de Spock. Y se aprovechó la mitología vulcana aportada en la serie, como la fusión con otras mentes, para idear que el katra (el espíritu de los vulcanos) de Spock se había transferido al dr. McCoy. Así ya tenían una idea para poder revivirlo.
Todos los exteriores se rodaron en un unos grandes estudios que tiene Paramount. Incluso un día hubo un gran incendio en el que el equipo de la película tuvo que ayudar para apagarlo. El propio Shatner cuenta que se decidió a coger una manguera porque le preocupaba que se retrasara el rodaje, pues estaba rodando la serie T.J. Hooker y no podría compaginarlo.
Star trek IV: Misión salvar la Tierra
(Star trek IV: The voyage home, 1986)

Después de dos películas con un tono de tragedia, casi como si de una ópera se tratase, Harve Bennett y Leonard Nimoy decidieron dar un cambio de rumbo hacia una comedia más ligera. Para ello hay una ausencia de enemigos contra los que luchar y los protagonistas realizan un viaje a 1986, lo que siempre facilita el humor al contrastar diferentes culturas.
El equipo creativo continuó igual al de su predecesora, con Nimoy a cargo de la dirección y Bennett en la producción y en el guión, asesorado entre otros por Nicholas Meyer. Para seguir su continuidad con las dos anteriores partes, la película empieza con un resumen de lo ocurrido narrado por William Shatner.
Si en la anterior parte tuvimos el regreso del padre de Spock, en esta ocasión volvemos a ver a su madre, Amanda. Interpretada por Jane Wyatt, tal y como sucedió en el episodio de las serie original Viaje a Babel. Curiosamente Jan Wyatt había trabajado en Horizontes perdidos de Frank Capra en 1937 y, en esta película, Frank Capra III fue el ayudante de dirección.
También en Viaje a Babel, aparecían las razas de los Andorianos y los Telaritas, que pueden verse al inicio de la película en la sala del consejo de la federación.
Lo que más contrasta de esta película con respecto a las anteriores es, como hemos dicho, el uso del humor. Aunque el inicio del argumento es parecido al de Star trek: la película, con la Tierra amenazada por un peligro inminente (recurso que se volverá a utilizar en Star trek: Primer contacto), en lugar de embarcarse con el Enterprise hacia el espacio exterior, esta vez deben usar el ave de presa Klingon para viajar al pasado y traerse de vuelta una ballena para que pueda comunicarse con la amenaza.
Todo esto es aprovechado para introducir una serie de chistes a costa de la diferencia existente entre unos personajes del siglo XXIII con otros del XX. Podemos ver como Spock intenta usar la jerga de la calle sin mucho éxito, al ruso Chekov (todavía en la época de la guerra fría) preguntando a un policía dónde está la base naval con los buques nucleares, o el tópico del punk molestando con su radiocassette en el autobús.
También hay un mensaje ecologista evidente. Curiosamente William Shatner había tenido contactos con Greenpeace, y entre sus estrambóticas actuaciones fuera del cine y de la televisión, está un espectáculo de música con sonidos de ballenas mientras recitaba una poesía de D. H. Lawrence. Poemas que acabo introduciendo en la película.
Los habituales tripulantes del Enterprise, deben utilizar el ave de presa klingon para viajar al pasado porque su nave quedó destrozada en la tercera parte. Pero llegan a rebautizar la nave klingon como HMAV Bounty, en homenaje al barco que realizó el famoso motín, (cuya historia ha sido llevada al cine en varias ocasiones, cuya versión más famosa fue Rebelión a bordo, Lewis Milestone, 1962). Esto los vuelve a asociar levemente con las narraciones de batallas navales que introdujo Nicholas Meyer en Star trek II.
Aunque el Ave de presa klingon es el mismo de la anterior parte, se construyó nuevamente todo el puente de mando. El decorado de Jack Collis se hizo porque el puente aparecía mucho más en esta película. Por fortuna no fue un gasto considerable si tenemos en cuenta que se aprovehcó para tres películas más y para varios episodios de La nueva generación, Espacio profundo nueve y Enterprise.
Star trek V: La última frontera
(Star trek V: The final frontier, 1989)

Si Leonard Nimoy había dirigido dos películas de la saga, William Shatner se propuso igualar a su compañero dirigiendo la quinta parte de Star trek. Por desgracia los resultados no estuvieron a la altura de su predecesor y, aunque vista con distancia la cosa no es tan grave, en su momento fue considerada la peor película de la saga.
Cierto es que no toda la culpa no fue de Shatner, el presupuesto sería de los más bajos de la saga, algo que se nota enormemente. Y un director con poca experiencia no podía esconderlo mucho mejor. Para ajustar presupuestos muchos decorados se aprovecharon de otras películas o de La nueva generación. Los extras que forman un ejército de alienígenas en Nimbus III, llevan la cara tapada con telas como si fueran árabes en el desierto, pues no podían producir tantas máscaras de látex. Esto fue aprovechado para enfatizar la analogía que hay en esta película con los fanatismos religiosos. También se aprovecharon decorados de otras películas que nada tenían que ver con Star trek o la ciencia ficción, como el decorado del hangar del Enterprise, que era el mismo del hall de El príncipe de Zamunda. Y como momento que provoca más sonrojo, está el uso de unos fluorescentes comunes como barras de energía para la celda de la nave. Ni en la serie original de los 60 habían caído tan bajo.
Además del presupuesto, muchas de las ideas de Shatner no fueron llevadas a cabo por no estar de acuerdo el creador de Star trek, Gene Roddenberry, como la idea de utilizar unicornios en lugar de caballos (cabría pensar que hubiese sido peor de no estar Roddenberry parando los pies a Shatner).
Siguiendo con la tónica de Star trek IV, las dosis de humor abundan en la película. Pero si en la anterior parte era algo discutible, aquí hay momentos alarmantes de vergüenza ajena, como Chekov soplando en el transmisor para hacer ver que hay viento o ver a Uhura disfrazada con unas plumas.
También hay ciertas incongruencias que despistan, y no me refiero a la aparición de un hermano de Spock que queda más o menos justificada, si no a ciertas actitudes de los personajes, como unos klingon que se rinden pidiendo perdón, en lugar de defender su honor hasta la muerte o incluso suicidarse.
David Warner, debutó en el universo trek como el sr. John Talbot. En Star trek VI fue un klingon y en Star trek: La nueva generación apareció como cardasiano en el memorable episodio doble: Cadena de mando.
Herman Zimmerman, fue el decorador y diseñador de producción de esta película. Su ardua labor para que la película no desentonase mucho a pesar del poco presupuesto fue premiada por los productores y siguió dándole el look a la saga en las siguientes películas, y en todas las series hasta Enterprise.
Y finalmente añadir que esta fue la última película en la que todo el reparto original formó parte de la tripulación del Enterprise, pues en Star trek VI Sulu pasó a ser capitán de la U.S.S. Excelsior.
Star trek VI: Aquel país desconocido
(Star trek VI: The undiscovered country, 1991)

Star trek V, no tuvo una buena acogida de público, con lo que se planteó hacer un reinicio de la saga, contando la juventud de los tripulantes del Enterprise, sin embargo se acercaba el 25 aniversario y se creyó más oportuno darle una buena despedida a la tripulación original.
La última película protagonizada por el elenco original, volvió a estar a estar a la altura de lo mejor que se ha visto de Star trek. Seguramente haya dudas entre cual es mejor si Star trek II o VI, pero lo que sí queda claro es que las dos mejores tienen algo en común: fueron dirigidas por Nicholas Meyer.
Aunque Meyer no había estado del todo ausente en las anteriores películas, aquí volvió a retomar el mando con más fuerza y más poder de decisión que cuando dirigió Star trek II. Para empezar pudo imponer el título (Aquel país desconocido, frase de Hamlet) que ya deseó introducir en la segunda parte.
La influencia de la serie de La nueva generación también fue determinante para la génesis de esta película, pues sirvió de puente para explicar cómo los klingon pasaron de enemigos acérrimos de la Federación a ser aliados. Para la creación de este argumento, Nicholas Meyer y Leonard Nimoy tomaron como referencia la situación política del momento: la caída de la URSS. Entre los paralelismos podemos encontrar cómo los klingon pretenden esconder la explosión de la luna Praxis, tal y como los soviéticos intentaron hacer con Chernóbil.
El interés de Meyer por Shakespeare también tuvo su importancia en la película, además del mencionado título, la traición es uno de los puntos fuertes de la historia. Tenemos a un traidor en el Enterprise y, a varios en la Federación por primera vez en una película (en La nueva generación ya se había visto algo parecido en el episodio Conspiración de la primera temporada). El traidor en el Enterprise resulta ser Valeris, una joven vulcana a la que Spock aprecia. En un principio se quiso que fuera Saavik la traidora, incluso Meyer deseaba volver a contar con Kristie Alley, pero como renunció se descartó rápidamente la idea.
Una de las escenas más valoradas es la cena en el Enterprise con los klingon, dónde se masca la tensión a cada frase. Con un Kirk que tiene que reprimirse a pesar de saber que su hijo fue asesinado por un klingon y con estos comportándose como soberbios nazis. Aquí Meyer introdujo en la boca de un klingon la frase: “No se puede apreciar a Shakespeare hasta haberlo leído en klingon” en referencia a lo que decían los nazis de Shakespeare por su origen alemán.
El retorno de Meyer también provocó que volvieran los detalles mundanos que tanto le gustaron añadir en Star trek II. Aquí vemos como el Enterprise tiene una cocina, aunque realmente no debería ser así, pues existen los replicadores de comida. Sin embargo Meyer lo justifica diciendo que alguien los tiene que cocinar primero para que el ordenador lo replique. También vemos libros, cojines, mantas, taquillas etc…
Hay un pequeño cameo de Christian Slater, fan declarado de la serie, que aprovechó que su madre, Mary Jo Slater, era la directora de reparto para salir en la película.
Para que la última secuencia fuera más emotiva, se rodó también en último lugar, para que así los actores notaran que esta era la última vez que iban a estar juntos y le dieran una mayor carga de emoción. Para finalizar la película se volvió a narrar la frase de Dónde ningún hombre había llegado antes, cambiada por la menos sexista: Dónde nadie había llegado antes. Para acabar con unos títulos de crédito en los que se ve la firma de cada uno de los actores principales.
Gene Roddenberry murió en 24 de octubre de 1991, 6 semanas antes del estreno de la película. |