SYMPATHY FOR LADY VENGEANCE

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Con dos años de retraso nos llega la última película englobada en la llamada trilogía de la venganza de Chan-wook Park.
Una trilogía, completada por Sympathy of Mr. Vengeance y Old boy, sin tiene continuidad argumental, pero sí con muchos elementos en común.

En este film vemos la venganza de Geum-ja Lee, que tras pasar 13 años en la cárcel por el secuestro y asesinato de un niño sale en busca de venganza de quién provocó su encierro. Así tenemos un punto de partida similar con los otros dos films: el secuestro de un niño, como en Sympathy of Mr. Vengeance. Y la recién libertad tras varios años encerrado como en Old boy.

Chan-wook Park quiso introducir a un personaje femenino como protagonista, pues en sus anteriores películas no había tenido ninguna mujer con un peso específico argumental. Y tras colaborar con Lee Geum-ja en sus anteriores films la escogió para interpretar el papel protagonista, además de por ser inmensamente conocida en Asia tanto en el cine como en la televisión.
Encontramos a otros actores coreanos muy populares: Choi Min-shik, protagonista de Old boy. En esta ocasión haciendo un papel diametralmente opuesto, y protagonizando una genial escena de sexo sobre una mesa que se puede calificar como el antipolvo cinematográfico, por la poca pasión que empeña en el acto con su mujer. En las antípodas de El cartero siempre llama dos veces. Sólo le faltaba estar comiendo un muslo de pollo como el jardinero de Chechu y familia.
También hay un pequeño cameo de Kang-ho Song, protagonista de The host.

El estilo del film va deambulando entre la intriga por saber cómo va a ejecutar su venganza, mezclado con tintes de comedia. A la par que va avanzando la trama vemos flashbacks de los años que ha pasado Geum-ja Lee en la cárcel, y cómo ha ido ganándose amistades que después le servirán para efectuar su plan vengativo.

El estilo visual de Chan-wook Park sigue siendo tan preciosista como efectivo. Cada plano esta perfectamente diseñado cómo una obra de arte pictórica. Con muchas imágenes forzadas para buscar que quede mejor estéticamente, pero sin que ello resalte nunca demasiado ni se muestre artificial. Cómo escenas nocturnas en la que vemos el plano lateral de una calle con cuatro farolas y las dos de en medio apagadas, deduciendo igual que la protagonista que ahí en medio puede haber un peligro.
Un plano lateral, que ya es marca del director, desde la famosísima secuencia de Old boy en el que el protagonista iba avanzando a ostias en un pasillo lleno de malvados.
En diferente medida lo vemos también en el plano lateral (esta vez quieto) de todos los familiares de las victimas esperando para ejecutar su venganza, ataviados de todo tipo de armas. Armas que también tienen mucho en común con las que podemos ver en Old boy aunque sin crear escenas tan imaginativas como la de la extracción de dientes sobre un teclado de ordenador.

En parte para buscar humor los personajes deambulan pareciendo idiotas, algo que siempre me pasa con algunas películas coreanas, sobre todos las de Joon-ho Bong. Quizá sea que nos resulten sus actitudes algo extrañas desde el punto de vista occidental. Aunque probablemente también parezcamos algo cómicos para ellos, y como muestra los dos únicos occidentales que salen en el film, una pareja de Australianos, se ven tan cómicos en el contexto coreano como cualquier guiri paseando por las Ramblas.

También encontramos escenas surrealistas mostrando los sueños de la protagonista con matar a su presa, mezclando un cuerpo de reno con la cara del culpable de su encarcelamiento.

El humor está muy presente en todo el film, a pesar de que el tema parezca no invitar a ello. Es un humor muy particular, seguramente lo podríamos calificar no de Coreano, sino asiático. Pues me recuerda al sentido del humor que podemos ver en el manga y anime japonés. Siendo perfectamente reconocible en algunos personajes, cómo el cura del film con un peinado estilo Son Gohan en Namek. Incluso hay un guiño directo a Akira Toriyama con la inclusión de un primer plano de una Gatchan de juguete colgando del móvil del profesor de inglés. Un plano de pequeños juguetes que sirve como revelación de una parte importante de la trama.


Y un final en el que todo desemboca en la ejecución de la venganza. Un largo final que resulta apoteósico, con dosis de tensión, humor, imaginación y sadismo.

Seguramente el conjunto de la película no llegue a ser superior a sus dos otras películas sobre la venganza. Pero aún así, sigue estando muy por encima de la media de la mayoría de films que se estrenan cada semana. Esperemos que no tengamos que tardar otros dos años en ver sus películas que faltan por estrenar. De momento, parece ser que en este octubre de 2007 podremos ver en Sitges su último film: I'm a Cyborg, But That's OK.

Lluís Alba