Halloween es otro de los enésimos
remakes que se están haciendo de películas de Carpenter.
Esta vez, por suerte, ha caído en manos de un director
competente, Rob Zombie. Director de La casa de los 1000 cadáveres,
que era una versión libre de La matanza de Texas.
La primera sorpresa de este Halloween
es que el sentido del humor que aparecía en las precedentes
películas de Rob Zombie brilla por su ausencia. Amplificando
la parte más dura, sangrienta y cruel de una película
de estas características.
Normalmente, en el festival de Sitges, cuando aparece la primera
escena de un asesinato es aplaudida y jaleada por el público
de la sala. Sin embargo, esta vez todo la sala se quedó
en silencio ante la brutalidad de un joven Michael Myers matando
sin piedad a su primera víctima.
La película empieza obviando
la famosa banda sonora de Halloween, sustituyéndola por
unas guitarras eléctricas. Primera muestra de que vamos
a ver algo diferente. Así, primero nos encontramos con
una especie de precuela de Halloween. Lo que Carpenter resume
en pocos minutos, aquí dura más de media hora (no
miré el reloj, así que esta cifra es aleatoria).
Y nos muestra a un Michael Myers de 10 años que empieza
matando a pequeños animales. Hasta el momento en el que
aparece la música original de Carpenter, y sabemos que
ya va a encargarse de su primera víctima humana.
También vemos parte de su terapia en el psiquiátrico
con el dr. Loomis, esta vez encarnado por Malcolm McDowell. En
este primer segmento, también explora en la obsesión
por las máscaras de Michael Myers. Y podemos ver algunas
máscaras originales para esta película. Cómo
una de color naranja, parecida a la calabaza de Halooween.
El resto de peli ya es más
parecida a la versión de Carpenter. En el papel de Laurie,
esta vez tenemos a Scout Taylor-Compton, una especie de Lindsay
Lohan. En esta parte es dónde se apreciaron los primeros
aplausos por una muerte. En la escena en la que Michael Myers
clava en una pared a una de sus víctimas con un cuchillo
y también en la que Myers se disfraza con una sábana
con las gafas de su víctima por encima de esta. Estas imágenes
cogidas del original de Carpenter, tienen algo más de humor
y originalidad. Algo que siempre aprecia el público friki
del festival.
También hay que destacar
en el film a los dos actores escogidos para hacer de Michael Myers.
El niño de 10 años, Daeg Faerch, con un rostro característico
y mirada de psicópata. Y Tyler Mane, no por su rostro,
pues no se le ve. Si no por su presencia física, de más
de 2 metros, algo que ya hace intimidar por sí solo. Recordemos
que fue Dientes de sable en X-Men.
En definitiva, una versión
mucho más dura que la original. Y, para mi gusto, espero
que Rob Zombie explore más la faceta humorística
(que se le daba muy bien) de La casa de los 1000 cadáveres
o Los renegados del diablo.
Lluís Alba
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