6 BAJO PAR

Grupo: Aphonnic
Título: 6 Bajo Par
Calificación: 9
Discográfica: Producciones Malditas
País: España
Año: 2009
www.produccionesmalditas.com
www.aphonnic.com


Los vigueses de Aphonnic ponen a disposición de sus seguidores un nuevo álbum cuyo título, 6 Bajo Par, y diseño, están vinculados directamente con el golf, pero su propuesta se mantiene ligada a sus orígenes numetaleros, eso sí, mejorada de forma sustanciosa. Tanto así, que no caben comparaciones con su anterior entrega, Foolproof (2006).

El salto cualitativo es evidente en todos los aspectos, composión, tratamiento vocal y producción. Podemos decir que con este álbum, Aphonnic han traspasado una nueva dimensión y su trayectoria muestra una resolutiva madurez.

El trabajo de Alberto Castro detrás de los controles es de una eficacia decisiva, a la que se añade el brillante trabajo de los cinco componentes del grupo, Alex (batería), Richy (bajo), Iago (guitarra), Felipe (teclados) y Chechu (voz).

Si el nu metal tiene algún futuro, pasa por trabajos como este, donde los orígenes estilísticos mutan hacia un evolucionismo regenerativo y los esquemas abrazan ramificaciones contemporáneas.

Las guitarras muestran un poderío arrollador, desprendiendo riffs de alto calibre metalizado que impregnan el ambiente de una fuerza corrosiva abrumadora. Tal como se descubre nada más escuchar los dos primeros temas, Dios Da y La Verdad, ambos, aderezados con la incrustación de unos sujestivos teclados. Otro punto que enriquece la nueva propuesta de Aphonnic y que están colocados de manera estratégica a lo largo de la grabación.

Asimismo, las partes vocales exhiben ánimos exaltados y un guión de tintes dramáticos muy superior a sus anteriores entregas, donde no faltan los perfiles melancólicos, como queda plasmado en Puta, un corte que se inicia bajo un enfoque sentimental pero que  termina transformado en una dinámica rítmica arrebatadora. Chechu, incluso sale airoso de la balada Mama Llora, con principal protagonismo de la voz y mínima presencia instrumental, destacando algunas partes de bajo y los sorpresivos injertos de viento.

A medida que transcurre el álbum también empezamos a notar la exquisita sonoridad de la batería, su perfecta sincronización y la limpieza de pagada, con Carta Desde La Otra Orilla como ejemplo a resaltar.

En definitiva, un trabajo fibroso sin apenas fisuras, compacto como un muro de hormigón pero, a la vez, con sus zarpazos emocionales. Para disfrutar de principio a fin de una suculenta dosis de latigazos de metal rudo, colérico e impetuoso.

Locky Pérez