INFLIKTED

GRUPO: Cavalera Conspiracy
TÍTULO: Inflikted
PAÍS: Brasil
DISCOGRÁFICA: Roadrunner
DISTRIBUIDORA: Divucsa
PUNTUACIÓN: 8,5


Los hermanos Cavalera, zanjan sus diferencias conspirando con las fuerzas del metal demoledor y liberan sus sentimientos más explosivos a través de Inflikted.

Uno de esos acontecimientos que todo buen amante del metal tenía en mente era la reunión de los hermanos Cavalera. Max e Iggor, después de años de trayectorias separadas desde que el guitarrista decidiera abandonar Sepultura por problemas extra musicales para fundar Soulfly, por fin, han podido solucionar las diferencias que les habían alejado.

Era inevitable que, fruto de la llamada de la sangre, en algún momento los hermanos volvieran a trabajar juntos en un estudio para crear nuevas composiciones. De ese reencuentro surgió Inflikted, un álbum dentro de un proyecto acertadamente denominado Cavalera Conspiracy.

Las comparaciones, como se suele decir, son odiosas y el legado de Supultura puede pesar demasiado. Pero si nos centramos en esta nueva etapa y prescindimos de la historia podemos sacar conclusiones muy positivas.

De hecho, Inflikted es un álbum vitalista al máximo, que, obviamente, alberga ciertas referencias del pasado, pero que proyecta una imagen distinta. Su contenido transmite fiereza revitalizadora propulsada por ritmos transgresores de impronta punk envueltos en un competitivo caparazón de metal donde las referencias thrash mantienen el habitual y reconocido espíritu inherente a la carrera de Supultura, como podemos comprobar, por ejemplo, en el inicial Inflikted.

Sin embargo, la grabación resulta mucho más directa y cruda de lo que en un principio se podía esperar de una grabación de los brasileños. Este, es un trabajo visceral y demoledor, libre de excesivas complicaciones pero no por ello recurrente. Al contrario, la variedad de ingredientes y formas resultan del todo gratificantes.

El trabajo de Max, haciéndose cargo de las composiciones ha sido de lo más competente y determinante para asociar la vigencia de su creatividad. También es evidente que, Iggor necesitaba espacio para reafirmar su capacidad como aporreador y se le han dado todas las facilidades para demostrarlo. De esta forma, la batería tiene una presencia poderosa a lo largo del disco. Posiblemente mucho más precisa y consistente que en los últimos trabajos con Sepultura. Es todo un torbellino que descarga energía demoledora.

Otro punto desequilibrante es la presencia de unas guitarras que mantienen su vértice thrash, aunque en ocasiones encuentran un equilibrio en sonoridades más heavys, quizá debido a la presencia de Mark Rizzo segundando con eficacia el trabajo de Max. Esto se puede notar en canciones como Black Ark, Nevertrust o Must Kill. Casi de forma soterrada, podemos descubrir sonidos de una etapa superada pero no olvidada.

Mínimos aportes de percusión tribal y algún que otro efecto industrial, completan un álbum brillante, entretenido y con mucha sustancia por descubrir.

Ciertamente, no se trata de Sepultura y eso está bien. Es un proyecto con vida propia y no debe rendir cuentas al pasado. Es la nueva conspiración de los hermanos Cavalera y suena revitalizadora.

Una lección de metal abrupto con el toque personal de los hermanos Cavalera.

Locky Pérez