biohazard


Para Biohazard, los héroes neoyorquinos del crossover, el tiempo no pasa. Means To An End, su nuevo álbum, es una prueba de ello.

Teniendo como caldo de cultivo el barrio de Brooklyn, de Nueva York, Biohazard fue una de las primeras y más importantes bandas de Estados Unidos en fusionar el metal con el hardcore, además de introducir vocalización hip hop. La novedad de su propuesta en los momentos en que el crossover tomaba fuerza y se ponía de moda, propició un rápido éxito del grupo, ratificado en álbumes como Urban Discipline y State Of The World Adress.

Ahora, las hordas del bajista Evan Seinfeld repiten fórmula sin importarles el paso del tiempo. Siguen inmersos en su particular universo, apostando por los sonidos que les son familiares y con los que fabricaron una sólida trayectoria.

Para sus seguidores habituales, siguen presentes los gruesos riffs, los enérgicos ritmos y las voces agresivas de registros raperos, en esta ocasión más repartidas entre Seinfeld y guitarrista Billy Graziadei. Para quienes esperen novedades, mejor que busquen en otra dirección.

El comienzo es demasiado típico y convencional  auque, a medida que transcurre la grabación, las composiciones se van entonando como en el caso de Filled Whith Hate, con interesantes cambios de ritmo, un solo de guitarra desenfrenado y una potente batería a cargo de Danny Schuler, quien se luce también en cortes como Devotion y To The Grave, este último con un riff que engancha y un agudo solo hiper veloz.

Como es natural, Seinfeld sabe como colocar precisas líneas de bajo para mantener el toque característico del grupo. Si en algo se puede notar variación, es en una orientación más metálica y menos hardcoriana.

No es un mal álbum, solo que es más de lo mismo. Puestos a mantener una línea, al menos podrían haber dedicado más medios a la producción que, en algunos aspectos, no tiene la calidad que debiera.

MEJOR: Continua siendo un grupo compacto, no evoluciona, pero tampoco suenan arcaicos.

PEOR: La falta de valentía para arriesgar en busca de la sorpresa.

RESUMEN: Biohazard en estado puro, con sonido metal hardcore compacto, sin fisuras, aunque algo previsible.

Locky Pérez