A LULLABY FOR THE DEVIL

GRUPO: Deadsoul Tribe
TÍTULO: A Lullaby For The Devil
PAÍS: Austria
AÑO: 2007
DISCOGRÁFICA: Insideout
DISTRIBUIDORA: Mastertrax
PUNTUACIÓN: 9,0


Devon Graves, sube el listón de su capacidad creativa en A Lullaby For The Devil, para proyectar a Deadsoul Tribe hacia una trayectoria cada vez más brillante.

Nunca el nombre de una banda había encajado con tanta coherencia con sus parámetros musicales como el de Deadsoul Tribe. Devon Graves (voz, guitarra y flauta), fundador y líder del grupo, acompañado por un compacto equipo formado por Roland Ivenz (bajo), Roland Kersschbaumer (guitarra) y Adel Moustafa (batería), vuelven a sumergirnos en su épica particular, dando un nuevo paso evolutivo a su brillante trayectoria. Adentrarse en su universo, es penetrar en dramáticas atmósferas cuyo entorno tribal impregna la mayor parte de la última grabación del grupo austriaco.

A Lullaby For The Devil, descubre el imparable ascenso de una banda con ideas originales cuyos esquemas transcurren en un ambiente de vaporosa intensidad por la que penetran efectos inquietantes de alta carga dramática.

Devon, se revela como todo un arqueólogo de los sonidos ancestrales, invitándonos a realizar un viaje inteligente por las fronteras de lo experimental. Apostando por la teatralidad de vanguardia y la complejidad de las estructuras.

La grabación es una sorpresa continua, tanto por su versatilidad como por los cambios rítmicos que se desarrollan. Es un álbum que circula por los universos del mejor rock progresivo, cada tema nos introduce en una abstracción de fondo tribal, con el eclecticismo como argumento indispensable.

Ya desde el comienzo, el álbum nos atrapa con Psychosphere, y unas líneas de bajo excitantes que dan paso a un riff de alta graduación y un ritmo sostenido con aditamentos percusivos de alto rendimiento. Seguidamente, con Goodbye City Life, nos envuelven en un entramado de dinámica variable, donde la diversidad se adueña de la situación y surge el primer aporte de flauta, instrumento que forma parte indisoluble de la grabación en determinados momentos. Here Come The Pigs, nos devuelve a los ritmos desequilibrantes, con un excelente trabajo en los registros vocales, otro de los puntos vitales del álbum, con partes filtradas y momentos de gran intensidad.

El entorno tribal resurge con mayor intensidad en cortes como A Stairway To Nowhere, con unas voces delicadas cortadas por un riff penetrante y vigoroso y, sobre todo The Gossarmer Strand, donde la flauta alcanza su mayor proyección, llegando a las características de todo un maestro como Ian Anderson (Jethro Tull).

El bajo vuelve a incentivar nuestra corteza cerebral marcando el ritmo en Any Sign At All, con intermitentes convulsiones de guitarra en plan pinkfloyano. Tras un inciso semiacústico con Fear, vuelven al ataque con Further Down y la presencia de un lacerante riff compartiendo protagonismo con la guitarra solista.

Y como despedida, A Lullaby For The Devil, con el espíritu de Led Zeppelin presente en el marcado ritmo.

Cercanos a grupos como Tool, pero con identidad propia, Deadoul Tribe, nos dan toda una lección de acrobacia interpretativa, catalizadora de emociones sublimes y cuyo perturbador calibre hace inevitable rendirse a su capacidad creativa.

Locky Pérez