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LAND OF THE FREE II
GRUPO: Gamma Ray |
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Kai
Hansen, destapa el tarro de sus mejores esencias y pone de nuevo en la
órbita triunfadora a Gamma Ray, recordando épocas gloriosas
al titular su nuevo álbum Land Of The Free II. Pero, lo cierto es que, dejando de lado la polémica de si el contenido sigue o no un paralelismo lírico y estructural con respecto a la primera parte, la grabación pasa por los oídos con una nota excelente a pesar de que, en la primera escucha, la excesiva presencia de coros más a menos grandilocuentes y pegadizos puede distraer la atención y dejar inadvertidos elementos mucho más creativos e impactantes. Por suerte, eso se soluciona prestando más atención. Así, se descubren infinidad de matices que enriquecen las composiciones y que otorgan al álbum una categoría superior a la que puede causar en un principio. Obviamente, no vamos a descubrir nada nuevo si mencionamos el excepcional talento de Kai Hansen quien, a parte de mostrar sus geniales aptitudes como guitarrista y salir airoso como vocalista a pesar de no ser su mejor cualidad, parece haber querido homenajear a diversos grupos a lo largo de Land Of The Free II. Ahí están, por ejemplo, los guiños hacia Iron Maiden en cortes como From The Ashes, When The World y Opportunity y hacia Accept en Empress, o esa vocalización cercana a Dave Mustaine en determinadas partes de Leaving Hell, sin olvidar las similitudes generales inherentes al sonido de sus ex compinches de Helloween. Lejos de entorpecer su desarrollo, estos datos son simples aditamentos a un trabajo que tiene mucho de complejo, pero que, a la vez, posee una dinámica tan accesible como desequilibrante. Land Of The Free II, tiene la particularidad de ser agresivo cuando Kai, secundado por Henjo Richter, dan rienda suelta a todas sus cualidades con las seis cuerdas, pero puede volverse melódico en el momento en que los coros cobran protagonismo. Una fórmula cuya dicotomía proporciona al contenido una dimensión excitante, cuyas resonancias desprenden una intrínseca fuerza revitalizadora, como puede ser el caso de Hear Me Calling, por mencionar un corte de los más enérgicos, que no el único. Este, es un álbum de largos desarrollos y estructuras
cambiantes, hay varias canciones que traspasan los 5 minutos, otra con
más de 7 y, la despedida, Insurrection, que supera los 11, en la
cual, si se presta atención, también se descubrirá
algún matiz cuyo espíritu puede recordarnos a los canadienses
Rush. |
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