SEX DRUGS ANARCHY

GRUPO: Gemini Five
TÍTULO: Sex Drugs Anarchy
PAÍS: Suecia
AÑO: 2008
DISCOGRÁFICA: Wild Kingdom
DISTRIBUIDORA: Goi Music
PUNTUACIÓN: 8,0
www.wildkingdom.se
www.geminifive.com


Gemini Five, se suma a la lista de bandas procedentes de Suecia que han tomado como referencias estilísticas las aristas rugosas del hard rock/sleazy patentado en Los Angeles en la década de los 80, como antes hicieron Backyard Babies o Hellacopters.

Sex Drugs Anarchy, su tercer álbum, contiene todos los ingredientes habituales en este tipo de producciones, sucias guitarras, gargantas desgarradas, estribillos pegadizos y riffs desequilibrantes. Todo, envuelto en una dinámica rítmica de turbios esquemas. De esta forma, nos encontramos ante un trabajo en el que es fácil reconocer parámetros vinculantes a bandas como Wasp, Motley Crue o Ratt.

Estamos ante una grabación que recicla acordes de robusto sonido para envolverlos en una atmósfera tóxica de gran efectividad. Sus armonías forman una habilidosa guía de los bajos fondos hardrockeros, un extenuante viaje de perversos recorridos donde las guitarras de Tim Star (también voz) y Dee Dee, marcan el camino a seguir, arropadas por una desbocada fuerza motriz que provoca subidones de adrenalina.

Un álbum, cuyo inicio, Thunder & Lightning, está pensado para dar la entrada a la banda en sus conciertos, ya que se trata de una intro algo peculiar que enlaza con I Am Hollow, pura dinamita desestabilizadora con el espíritu de Motley Crue y Wasp fusionándose en perfecta simbiosis.

Otra interesante característica es la, en ocasiones, voluptuosa contribución del bajista Hot Rod, como ocurre en Scream 4 Me y la potente presencia de la batería de Slim Pete, con un sonido poderosamente opaco.

A pesar de mostrar cierta pleitesía a las mencionadas influencias, Gemini Five poseen una resolutiva capacidad para encontrar su propia ruta. Y lo más importante, en ningún momento bajan la guardia, todas las canciones son de buen músculo y fibrosas. Nada de perder fuelle con medios tiempos, van directos al latigazo metálico, manteniendo los ánimos exaltados de principio a fin.

Dentro de su estilo, no se dan concesiones, todas las canciones encarnan un arquetipo que las une pero cada una aporta alguna variación que la hace diferente, incluso, incursionan en terrenos del punk en determinadas partes de Blood On The Bricks.

Solo al final se nos ponen algo sentimentales con la semibalada Stay With Me. Una concesión de acidez romántica que no interfiere en el contexto general, porque cortes como, Here’s Looking At You Kid, All Pistols, Sex Drugs Anarchy o Here 2Day Gone 2Mrw, ponen a cien al rockero más asténico del planeta.

Locky Pérez