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FURY & FLAMES
GRUPO: Hate Eternal |
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Fury & Flames es el título más apropiado para el cuarto álbum de Hate Eternal, primero para Metal Blade. Sin duda, actualmente, puede catalogarse a Erik Rutan como uno de los máximos referentes de la escena del metal extremo, tanto por sus competitivas producciones (Soilen Green, Six Feet Under, Cannibal Corpse) como por su liderazgo en Hate Eternal. Fury & Flames, es la cuarta demostración de la contundencia y ferocidad con que Erik afronta la trayectoria de su banda. Una trayectoria salpicada de incidentes que a punto estuvo de acabar con la carrera del grupo. Por suerte para sus seguidores, Hate Eternal inicia una nueva etapa con distinta compañía, Metal Blade y una remodelada formación por obligadas circunstancias, la inesperada marcha del batería Derek Roddy y el fallecimiento por enfermedad del bajista Jared Anderson, dos elementos muy apreciados por Rutan. Para recuperar su status, Erik buscó gente de su entorno y convenció a Shaune Kelley, colega de los tiempos de Ripping Corpse, para que le ayudara en el trabajo con las guitarras; luego recurrió al veterano bajista de Cannibal Corpse, Alex Webster y, por último, apostó por la capacidad del batería Jade Simonetto. No se equivocó, Hate Eternal han entregado su trabajo más visceral y apocalíptico hasta la fecha. La formación de cuarteto dota a las composiciones de una fuerza devastadora. Dentro de la brutalidad con la que se desarrollan los temas, cada elemento se distingue por aportar su particular habilidad. Incluido, el bajo de Alex encuentra espacios por donde hacerse notar, y eso es todo un logro tratándose del death metal más bestial que se compone en el planeta en la actualidad. Las voces de Erik, escupen ira a borbotones, la batería de Jade (hay que escucharle en el inicial Hell Envenom) se asemeja a una taladradora y las guitarras suenan tan envenenadas como desestabilizadoras, con la sorprendente presencia de un solo al que podríamos catalogar de melódico, dentro de los esquemas infernales por los que se desarrolla, en el corte titulado en francés Tombeau (Le Tombeau De La Fureur Et Des Flammes). Estamos ante un álbum de abruptas aristas en el que Rutan rinde homenaje a su compañero caído exteriorizando con toda crudeza sus demonios interiores y así poder liberarse del dolor y la rabia acumulada por los acontecimientos. El resultado final es un disco donde la agresividad gratuita inunda toda la atmósfera, creando un ambiente opresivo y electrizante, sin apenas momentos para asimilar la avalancha sonora que fabrica esta especie de dinamo, regeneradora perpetua de metal incandescente. Death metal de raíces genuinas producido con excelente técnica. |
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