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A NATURAL DEATH
GRUPO: Horse The Band |
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Horse The Band transgreden los sentidos y las pautas con su desconcertante álbum A Nathural Death. Horse The Band, es uno de esos grupos alejados de cualquier tópico. Su distanciamiento de los convencionalismos convierte a estos alucinados en un atractivo imán para quienes gustan sumergirse en nuevas directrices. Desde luego, descubrir su música es toda una vivencia de lo más enriquecedora, aunque también puede resultar una experiencia traumática. A Natural Death, su cuarto álbum de estudio, es cualquier cosa menos previsible. Estamos ante una banda cuya personalidad está definida por la imposición de efectos sonoros surrealistas adosados a una base de hardcore desquiciado de esquemas transgresores. Horse The Band, recurren a elementos heterogéneos de provocador desorden esquemático. La intrincada dinámica de sus estructuras apuesta por una diversidad que roza la paranoia. De esta forma, pueden atacar las neuronas con desenfrenados cortes como los iniciales Hyperborea y Murder, combinado la fuerza rítmica de las guitarras con teclados y samplers de calado futurista, algo que también sucede en The Starling Secret Of Super Sapphire, con una batería marcando los tiempos con nítida crudeza Su desparpajo en la composición se deja notar en la voluble anarquía de Face To Bear y sus continuos cambios de ritmo. Situación que también define a composiciones como New York City, The Red Tornado (otra excelente presencia de batería). Más cortes similares, en cuanto a arquitectura caótica, los encontramos en Treasure Train o His Purple Majesty, puro funky hardcoriano, de lo mejor del álbum. Aunque, donde más se les va la pinza es con Sex Raptor, un tema que descoloca totalmente por tratarse de una clara imitación de los sonidos discotequeros de los 80. Pero aquí no acaban las excentricidades puesto que el álbum está salpicado de extravagantes interferencias tales como The Beach (un llanto en la playa), Crickers (simples elucubraciones vocales), Broken Trail (ruidos distorsionados mezclados con el típico sonido de órgano de iglesia), Kangarooster Meadows (payasada insustancial) y Rotting Horse (más efectos de distorsión con punteo de guitarra). Y, si de poner títulos raros se trata, el premio se lo lleva I Think We Are Both Suffering From The Same Crushing Metaphysical Crisis, tan compleja como su propio nombre indica, con irrupción de crescendos histéricos e inmersiones en atmósferas oscuras. En conclusión, un trabajo rodeado de irónica teatralidad donde se exhiben parcelas esquematizadas a modo de injertos experimentales que salpican la grabación de una hiperventilación emocional tan desconcertante como magnética. Apunte final, la portada tampoco tiene desperdicio. Formacion: Erik Engstrom (teclados, samples y… gameboy), Nathan Winneke (voz), David Isen (guitarra), Dashiel Han Arkenstone (bajo, órgano), Chris Prophet (batería). |
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