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THE CRUSIBLE OF MAN
GRUPO: Iced Earth |
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Jon Schaffer, pone punto final a una dilatada historia de ciencia ficción cuyo inicio proviene de su álbum Something Wicked This Way Comes, de 1988, cuya parte final, nos introducía en un relato que trataba sobre la invasión de la tierra por parte de una civilización antigua. El líder de Iced Earth retomó la narración el pasado año con Framing Armageddon (Something Wicked Part I), y ahora la acaba con The Crusible Of Man (Something Wicked Part II). Antes que nada, se debe apuntar la vuelta del vocalista Matt Barlow en detrimento de Tim Owens. El también ex Judas Priest posee unas cualidades vocales excelentes pero el destino siempre le reserva el papel de sustituto. Entrar en disquisiciones sobre cual de los dos encaja mejor en los parámetros musicales de Iced Earth, significaría abrir una inútil vía de diálogo desfasado. La actualidad manda. Owens hizo un buen trabajo en su momento pero, seguro que muchos aficionados aplaudirán el regreso de Barlow. Es una cuestión de gustos. Entrando ya en el contenido del álbum, nos encontramos con una banda que persiste en mantener sus constantes vitales ligadas al heavy metal de perfiles power. Aso sí, adornados con cierto tono épico debido a que las características de la grabación se prestan a ello. Antes que nada, mencionar la perfecta manipulación técnica que se ha realizado detrás de los controles para que cada instrumento suene de la mejor manera posible. Esto, facilita la escucha de unas composiciones enmarcadas en una nitidez cristalina y las mantiene libres de cualquier aspereza para el deleite de oídos “sibaritas”. No obstante, estamos ante una obra bastante compleja que, en determinados momentos muestras síntomas de una grandilocuencia que puede llegar a cansar. Por suerte, las guitarras de riffs voluminosos, el perfecto trabajo en los tonos vocales y la versatilidad de su dinámica estructural, con un destacado aporte de Brent Smedley a la batería, desequilibran la balanza hacia el lado positivo. Incluso, cuenta con mayor dotación de energía que la primera parte. En definitiva, un álbum en consonancia con la trayectoria de Iced Earth, sin demasiados cambios estilísticos pero con interesantes dosis de garra y una amplia riqueza de matices. En un contexto donde dominan las composiciones dotadas de cierta épica, se podría destacar la desequilibrante presencia de cortes como Divide And Devour y I Walk Alone, dos canciones que, sin dejar de lado las referencias que impregnan toda la obra, aportan ciertos aires de innovación. Palabra que Jon Schaffer debería tener en cuenta para el futuro una vez terminado su extenso encuentro con la ciencia ficción. |
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