WHO'S THE BOSS IN THE FACTORY

Grupo: Karmakanic
Título: Who's The Boss In The Factory?
Calificación: 7,5
Discográfica: Insideout
Distribuidora: Mastertrax
País: Suecia
Año: 2008
www.insideout.de

www.reingoldmusic.com


Who's The Boss In The Factory?, es el tercer trabajo del grupo paralelo montado por el bajista de The Flower Kings, Jonas Reingold, a quien acompañan, el vocalista Goran Edman (ex Ynwgie Malmsteen), el guitarrista Krister Jonsson (The Tangent) y Zoltan Csörsz, batería de los propios The Flower Kings, además de numerosos colaboradores.

Jonas, nos invita a adentrarnos en el universo del rock progresivo bajo su particular visión, que abarca una variedad de matices donde se concentran referencias propias del jazz tradicional mezcladas con algún que otro reflejo de la música de fusión.

Se trata de un álbum exquisitamente producido por el propio Jonas, cuyos horizontes nos proponen un viaje por la diversidad de unas estructuras cuyos perfiles nos arrastran hacia un mundo de sensaciones.

De entrada, nos encontramos con Send A Message From The Heart, un corte de cerca de 20 minutos de duración, con esquemas en continua transformación y donde más se dejan notar los sentimientos jazzísticos, apoyados en una guitarra de corte entre sinfónico y psicodélico, además de la solvente presencia del bajo en determinados momentos.

Con Let In Wollywood, el chip cambia completamente para ofrecernos la composición más fresca del álbum, con un sugestivo trabajo de la voz, teclados de fantasía, una poderosa guitarra y unas efectivas líneas de bajo. Un tema poderoso de base rockera, contagioso y muy dinámico.

Con el tema título volvemos a la complejidad de largo recorrido, algo más de 13 minutos, de efectos inquietantes, con partes algo oscuras y desarrollos virtuosos donde cada instrumento aporta su cuota de protagonismo, con un bajo insistente, partes de teclado y profusión de piano. Es algo menos rítmico que los anteriores pero con una interesante riqueza de matices.

Con Two Blocks From The Edge, asistimos a la fusión de elementos propios del jazz con referencias cercanas a Pink Floyd, terminadas de adornar por otra interesante exhibición de Jonas y una envolvente sección de viento.

En la parte final, la grabación decae sustancialmente, con una intro de piano que nos sumerge en la segunda parte de Eternally, corte de entramado más intimista, que va cogiendo ritmo al final, algo alejado del enfoque general.

En conclusión, un brillante trabajo de rock progresivo con partes exquisitas y momentos excesivamente difusos como para captar la atención del oyente de principio a fin.

Locky Pérez