| SAKEO
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Koma
desestabilizan la escena del metal nacional con la edición de Sakeo,
un álbum de alto poder energético en el que la fuerza y
la creatividad se mezclan con efectividad. Todo eso es lo que refleja, su brillante álbum, Sakeo, una grabación que pone al grupo navarro en primera línea del rock estatal de vértices contundentes. Ante todo, como muy bien exponen ellos mismos, es un disco que no aburre, porque cada tema es un universo en sí mismo y aporta unas características que lo desmarcan del resto. Evidentemente, existe una dinámica musculosa en la que los riffs de perfil metálico y corrosivo asientan la base del sonido de Koma. Pero, a partir de ese concepto, las ramificaciones sonoras se amplían hacia horizontes en los que la sorpresa puede surgir en cualquier momento. Ahí están temas como La Fiera Nunca Duerme, con la aparición de una telecaster de punteo limpio en plan jazzy; Jipis, con su acelerado fondo rítmico rockero que, en un repentino giro estructural, muta para marcar los tiempos con precisión mientras la guitarra hace sus filigranas; y Buitres, un tema muy elaborado, donde Brigi cambia el agresivo registro de su voz para darle algo de suavidad, con el apoyo de una guitarra acústica y la aparición de un solo impregnado de carisma. Por su puesto, Koma no pierden su corazón metálico. Sakeo cuenta con partes donde la caña lleva las riendas y pone de manifiesto que, ante todo, su potencial sigue intacto, como se refleja en el virulento y demoledor inicio con Los Niños de Lapos Guerra; Pelea, y su batería impactante además de un riff que, por momentos, recuerda a Ministry, aunque en un contexto distinto; o El Pato, colocando el acelerador a tope. Y, en fin, hay cortes manufacturados para disfrutar de sus desinhibidas formas, como el primer single, que da título al disco, o El Sonajero, al que se le podría aplicar la frase típica de, como mezclar los ritmos latinos con el metal y no morir en el intento. En definitiva, habría que mencionar todas las canciones porque Sakeo, reúne grandes dosis de energía; estribillos pegadizos; guitarras desestabilizadoras que igual muestran punteos con sentimiento que desprenden candentes riffs; estructuras cambiantes; una voz que encaja a la perfección con el sonido, y unas letras críticas con la sociedad, donde la metáfora y la realidad conviven en armonía, según el criterio y la inspiración de Rafa, autor nominado para tal efecto desde el mismo nacimiento del grupo. Una música que engancha sin necesidad
de tener que recurrir a soluciones excesivamente comerciales. De lo mejor
del rock estatal producido en 2007. |
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