THE HUMAN CONDITION

GRUPO: Man must die
TÍTULO: The human condition
PAÍS: Escocia
AÑO: 2007
DISCOGRÁFICA: Relapse
DISTRIBUIDORA: Mastertrax
PUNTUACIÓN: 8,5


Los escoceses Man Must Die, hacen temblar el cielo y la tierra con un trabajo apocalíptico denominado The Human Condition, su debut para Relapse Records.

Man Must Die es una joven banda escocesa formada Glasgow en 2002. The Human Condition, es su segundo trabajo de larga duración, primero para Relapse Records, compañía que ha visto un gran potencial en este grupo de exaltados músicos, cuya propuesta viaja montada en un tren de metal extremo de alta velocidad con vagones que parecen a punto de descarrilar.

Sus composiciones desprenden una devastadora energía que incluye perfiles que conviven con la brutalidad contrastando con pinceladas melódicas que le otorgan cierta originalidad.

Desde los primeros compases, con unos agudos capaces de perforar el tímpano más resistente, ya se adivina que el álbum va a poner a prueba los oídos del oyente más audaz. El inicio armónico de las guitarras incluidas en la Intro, solo es un ejercicio de distracción antes de que asome el Apocalipsis, con unos ritmos furibundos, guitarras asesinas y voces infernales.

Tema tras tema, las arremetidas desequilibrantes se suceden sin compasión, en una auténtica e irresistible avalancha de sonidos envenenados, envueltos en una dinámica visceral y demoledora. En medio de la vorágine, colocan puntuales y escasos segundos de armonías, como para dar unos instantes de sosiego antes de retomar el camino del desenfreno que termina por impregnar todas y cada una de las composiciones que conforman el álbum.

Es increíble la capacidad que demuestra Alan McFarland con las seis cuerdas. El sólo es capaz de inundar los espacios con una ferocidad ejemplar, apoyado por una sección rítmica de intrínseca fuerza vital, formada por Danny McNab (bajo) y John Lee (batería). Para terminar de completar la atmósfera tóxica, Joe McGlynn, imprime expresividad por la vía del grito desaforado.

The Human Condition, apuesta por la actividad frenética de planteamientos implacables. Dentro de la velocidad kamikace en la que se desarrollan los cortes, introducen algún corte seco del ritmo, punteos de guitarra sosegados de limitada duración y momentos marcados, pero siempre van acompañados de los subsiguientes chorros de abrupta excitación y chirridos guitarreros que fácilmente pueden recordar a Pantera, como sucede en Cardboard Gangster. Claro que también pueden sacarse de la manga un fraseo de guitarra al puro estilo Slayer, apreciable en You Stand Alone.

Locky Pérez