APOCALYPTIC FEASTING

GRUPO: Brain Drill
TÍTULO: Apocalyptic Feasting
PAÍS: Estados Unidos
AÑO: 2008
DISCOGRÁFICA: Metal Blade
DISTRIBUIDORA: Mastertrax
PUNTUACIÓN: 8,0


Bajo el liderazgo de Dylan Ruskin, Brain Drill apuestan por el death metal de manicomio en su debut para Metal Blade, Apocalyptic Feasting.

Aportar novedades de cierta relevancia dentro de la escena actual del metal extremo es una tarea para gente con ingenio e ideas. Y eso es lo que parecen tener los componentes de Brain Drill en su debut para Metal Blade, Apocalyptic Feasting.

Formados en 2005 como un proyecto paralelo de Dylan Ruskin, tras su salida de Burn At The Stake, se ha convertido en una apuesta seria por su atractiva puesta en escena. Junto a Dylan (guitarrista), componen la formación, Steve Rathjen (voz), Jeff Hughell (bajo) y Marco Pitruzzella (batería), ex Vital Remains.

Nos encontramos ante una grabación de sonidos desestabilizadores, donde las guitarras marcan las diferencias con una técnica envidiable y una originalidad que escapa a los argumentos convencionales. Sus perfiles son totalmente desequilibrantes, con unas agudas armonías de retorcida complejidad, además de contener una dinámica cercana a la esquizofrenia, algo a lo que también contribuye la acelerada y abrumadora pegada de Marco. Los clásicos berridos, aquí entre desaforados y amenazadores, además de un bajista que filtra sus cualidades con atinada puntería (atentos a Bury The Living), conforman los típicos perfiles del death metal al estilo de los maestros Cannibal Corpse, con la diferencia de que Brain Drill suenan más psicóticos.

Apocalyptic Feasting, es un torbellino que desprende adrenalina a borbotones y nos azota con latigazos de frenética actividad que constituyen todo un desafío para los oídos. Un puñado de temas escalofriantes no aptos para corazones débiles y plenos de envenenada exhuberancia instrumental.

En medio de la apocalíptica vorágine con la que nos machacan, resulta curioso encontrar un solo de guitarra de esquemas más normales como el que incluyen en Swine Slaughter. En el resto de composiciones, lo dicho, las seis cuerdas parecen estar dirigidas por la genialidad de un personaje salido de un centro psiquiátrico. Y, precisamente, quizás nos encontremos ante eso, una dosis de death metal de manicomio.

Definitivamente Dylan Ruskin está que se sale con su exquisita y aparente desafinación y el tema final, Sadistic Abductive, es el mejor ejemplo de sus turbadoras cualidades.

Death metal de referencias clásicas pero con aristas vanguardistas.

Locky Pérez