HAPPINESS IS THE ROAD

Grupo: Marillion
Título: Happiness Is The Road
Calificación: 7
Discográfica: Intac
Distribuidora: www.marillion.com
País: Gran Bretaña
Año: 2008


Con 30 años de trayectoria, la perseverancia es una cualidad a la que Marillion se han aferrado con insistencia para mantenerse en actividad alejados de los vaivenes de las modas.

Su propuesta, aunque alejada de tiempos más propicios, siempre encuentra los suficientes seguidores como para continuar ofreciéndoles novedades. En esta ocasión nos sorprenden con un álbum doble autofinanciado y disponible a través de su propia web, titulado Happiness Is The Road y que consta de dos partes, la primera denominada Essence, con un sustrato bastante intimista y la segunda The Hard Shoulder, en la que se incluyen composiciones de una mayor dinámica.

Se trata de un trabajo complejo con el que los británicos han querido dejar plasmadas todas las referencias que han influido en su sonido. Un recorrido de heterogéneo contenido durante el cual pueden descubrirse parámetros cercanos a artistas como The Beach Boys, Marvin Gaye, The Doors, Traffic, Pink Floyd, David Bowie o The Beatles.

El trabajo de producción está cuidado hasta el más mínimo detalle por lo que, en cuanto a calidad técnica se refiere, cualquier duda queda despejada nada más escuchar unos sonidos cuya elegancia y sensibilidad son cualidades permanentes e indisolubles.

El minimalismo de gran parte del trabajo queda reflejado en la mayoría de canciones de Essence, con la voz de Hogarth como hilo conductor, arropada por un sugestivo y sofisticado trabajo instrumental. Solamente, un pequeño crescendo en This Train Is My Life, las delicadas vibraciones guitarreras de Steve Rothery en Woke Up y otro crescendo más dilatado, al final, con Half Full Jam, alteran el riguroso sentido de la sensibilidad y la armonía asténica de la que están impregnadas el resto de las composiciones.

El segundo disco gana en movilidad a pesar de seguir transpirando fragilidad. El inicio, con Thunder Fly, puede recordar a unos Beatles psicodélicos, con un brillante aporte final de Rothery a la guitarra; mientras que The Man From The Planet Marzipan, nos acerca en partes puntuales a David Bowie, así como en Asylum Satellite # 1 son obvias ciertas afinidades con Pink Floyd. Sin embargo, esta segunda parte tampoco se libra de los cortes de mínima sustancia, como Older Than Me, Throw Me Out, y Half The World, que contribuyen a frenar las expectativas, sin embargo, el álbum repunta con dos de sus mejores momentos, Whatever Is Wrong With You y Especially True, para concluir con un corte donde se alternan las subidas y bajadas de los ritmos y otro excelente aporte de Rothery.

Locky Pérez