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VUDÚ RODEO
Grupo: Monkey Hole |
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Los valencianos Monkey Hole toman al asalto los oídos de sus seguidores a través un nuevo y convulsivo trabajo con un título menos complicado y más directo que su anterior grabación, Vudú Rodeo, que presenta esquemas con menor grado de esquizofrenia aunque igual de arrolladores. Aquellos giros casi diabólicos, incluidos en Termites Don’t Respect The Temple Of God, y sus complejas estructuras, han sufrido aquí cierta mutación. Esto no quiere decir que hayan optado por convertirse en unas nuevas hermanitas de la caridad del pop hispano, ni mucho menos. Los ritmos frenéticos de paranoia desbocada siguen formando la base de su sonido aunque, ahora, están redirigidos hacia unas formas más lineales, atajando caminos para incrustarse en el cerebro sin contemplaciones. La dinámica del álbum lleva implícita una naturaleza tan erosiva como pegadiza, representada por la afilada expresividad y crudeza de las guitarras, además del vitalista aporte de la sección rítmica, donde destaca la compacta y bien definida pegada de la batería, con ejemplos tan aditivos como, Lo Ha Dicho La Radio, Una De Indios, La Caja Negra o la excelente versión de Un Día En Texas, de Parálisis Permanente. La mordaz e hiriente vorágine sonora a la que están sometidas la mayoría de las canciones, con De Que Se Ríen Los Muertos como punto de inflexión, tiene también su variante menos destructiva, con algunos momentos que determinan el contexto con el que se dota de cierta identidad al título del disco y a su portada, la intro denominada Resaca, los pequeños lapsus guitarreros de Géminis Debe Morir, la trompeta en clave mariachi de Una De Vaqueros y el interludio acústico denominado Muerte En El Rodeo, todo enfocado bajo la típica óptica del spaghetti-Western. El disco esta marcado por el fin de una etapa en la que se habían expresado en inglés, para iniciar otra completamente en castellano, sin que ello desvirtúe el resultado final puesto que Paco Mut realiza un trabajo igual de efectivo, escupiendo furia por su garganta. También significa el final del trayecto para el batería David quien, después de la grabación ha optado por buscar otras expectativas. Su reemplazo es, desde ahora, Chema (ex The Mitch Bukkake Last Tango). El aspecto técnico queda respaldado por la producción de Roger García. Luego, las mezclas estuvieron a cargo de Hartiz Harreguy (Soziedad Alkohólika, Habeas Corpus, Barricada) y fue masterizado en los estudios West West Side de Nueva York por Alan Douches (Sepultura, Mastodon, The Dillinger Escape Plan). Que no se diga que falta calidad en este proyecto. La implicación de todos ha dado como resultado un álbum tan competitivo como el anterior enfocado desde un prisma distinto. |
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