CYNIC PARADISE

Grupo: Pain
Título: Cynic Paradise
Calificación: 7,5
Discográfica: Nuclear Blast
Distribuidora: Pias Spain
País: Suecia
Año: 2008

www.nuclearblast.de
www.pain.cd

 


Peter Tägtgren, es uno de esos profesionales de la música que viven su oficio prácticamente las 24 horas. De otra forma, no podría dar salida a toda su creatividad, además de contribuir en la producción de obras de otros artistas.

El líder de los veteranos deathmetaleros Hypocrisy, ha reactivado su proyecto industrial Pain y ha puesto en el mercado una nueva criatura, Cynic Paradise, álbum sucesor de Psalms Of Extinction (2007).

Peter, multiinstrumentista de pro, se hace cargo de casi todo el contenido. Auque, en esta ocasión, ha dejado que sus acompañantes en directo, realicen pequeñas colaboraciones. De esta forma, David Wallin (batería), interviene en Don’t Care, mientras que el bajista Johan Husgavfel lo hace en Live Fast/Die Young y el guitarrista Michael Bohlin añade algunas programaciones. Finalmente, está la colaboración especial que, en este caso, recae en Anette Olzon, cantante de Nightwish, quien aporta su voz en Follow Me y Feed Us.

El disco, nos introduce de lleno en el mundillo del metal industrial bajo la particular inspiración del polifacético músico sueco con un resultado tan variado como entretenido.

Cynic Paradise, nos ofrece un recorrido que, de entrada, nos sitúa ante composiciones comerciales de dinámica compulsiva y ritmos recurrentes, adornadas con estribillos pegadizos, como la trilogía inicial formada por I’m Going In, Monkey Business y Follow Me, esta última, coqueteando con el pop. Pero que también nos puede sorprender con contribuciones de lo más inesperadas y extravagantes como Have A Drink On Me, una genialidad tan desconcertante como atractiva de evidente corte sureño, guitarra slide incluida.

El álbum también muestra momentos más energéticos, con vocalizaciones agresivas y riffs absorbentes como, Don’t Care, o puede recordarnos referencias rítmicas cercanas a los perfiles propios de Marilyn Manson, apreciable en Reach Out (And Regret), o introducirnos en universos oscuros y rebuscados, como No One Knows.

En conclusión, lo importante es que transmite vitalidad de principio a fin, machacando neuronas sin aburrir e introduciendo variedad dentro de unos parámetros claramente establecidos. Sin duda se trata de metal industrial, pero dotado de un reflejo expansivo que no tiene limitaciones a la hora de buscar aportaciones que contribuyan a enriquecer sus esquemas.

Locky Pérez