JÄÄHYVÄSTI

GRUPO: Saattue
TÍTULO: Jäähyvästi
PAÍS: Finlandia
AÑO: 2008
DISCOGRÁFICA: Spinefarm
DISTRIBUIDORA: Goi Music
PUNTUACIÓN: 7,5


Los finlandeses Saattue nos muestran que el camino hacia el infierno puede ser gris y tortuoso.

Saattue es un grupo finlandés cuya trayectoria comenzó en 2001. Después de un par de EPs, editan ahora su primer larga duración bajo el título de Jäähyvästi, de difícil pronunciación para nosotros, los europeos del sur.

Lo cierto es que Saattue es una de esas bandas que destilan identidad territorial, tanto en el nombre de su grabación como en el de las canciones y, por descontado, el del propio grupo. Además, cantan en su idioma materno, lo que acentúa su particularidad.

El aspecto musical es otra cosa. Aunque sus composiciones despiden cierto aroma folclórico, sus parámetros quedan plenamente reconocidos por encajar en las tesituras propias del doom y el black metal. De hecho, su música describe círculos concéntricos alrededor de esos dos estilos.

De está forma, su propuesta está dominada por pesados y cadenciosos riffs que en determinados momentos pueden recordarnos a unos Candlemass totalmente tenebrosos, mientras que sus siniestras atmósferas, casi siempre reforzadas por la presencia de oscuros teclados nos acercan a bandas como Katatonia. Y si queremos dejar constancia total de sus referencias es inevitable mencionar a Paradise Lost.

En base a esa trilogía de fuentes, Saattue construyen extensas canciones de trágica melancolía cuyas espesas formas transmiten sentimientos absolutamente dramáticos, arropados por vocalizaciones graves pero sin estridencias, mezcladas con partes más suaves y etéreas.

Toques de misticismo, energía oscurantista y espiritualidad gótica, convergen con fluidez para mostrarnos sus inquietantes efectos y su diabólico magnetismo, catalizador de emociones embriagadoras.

Sin lugar a dudas la banda sonora ideal para acompañarnos hacia el más allá. Quizá algo recurrente en su dinámica pero, con una fuerte carga emotiva que puede resultar tan apasionada como agobiante.

Locky Pérez