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MATAR O NO MATAR: ESTE ES EL PROBLEMA (1973)

La venganza contra los críticos

por Lluís Alba

Matar o no matar: Esta es el problema

Este film puede considerarse como parte de una serie de cuatro películas prácticamente correlativas que protagonizó Vincent Price al inicio de la década de los 70 del siglo XX. Estas películas son: El abominable Dr. Phibes (The abominable Dr. Phibes, 1970) de Robert Fuest, El retorno del Dr. Phibes (Dr. Phibes rises again, 1972) de Robert Fuest, Matar o no matar: este es el problema (Theatre of blood, 1973) de Douglas Hickox y Madhouse (ídem, 1974) de Jim Clark (esta última no tiene título oficial español, según el pase televisivo ha sido identificada como Casa de locos o Mansión sangrienta).

Aunque, salvo las dos entregas del Dr. Phibes, ninguna de ellas presenta continuidad, sí que hay una relación argumental y estilística. En todas ellas Vincent Price regresa tras una larga ausencia (en las 3 primeras de una presunta muerte y en la última tras pasar 12 años internado en una institución mental) y encarna a un sádico asesino que comete sus crímenes con cierto estilo artístico, una clara influencia del Giallo italiano que posteriormente acabaría derivando el Slasher norteamericano.

Pero Matar o no matar: este es el problema también se caracteriza por una mayor influencia del cine Camp, es mucho más kitsch que las dos entregas del Dr. Phibes y abundan personajes afeminados, como uno de los críticos asesinados por Edward Kendal Sheridan Lionheart (Vincent Price) y, este último, haciéndose pasar por un peluquero homosexual con bastante pluma.

El argumento del film no está exento de gran ironía, trata sobre un veterano actor de teatro que siempre ha trabajado en obras de Shakespeare y decide vengarse asesinando uno por uno a los críticos que despotricaban sobre sus interpretaciones y que, además, fueron responsables de no haberle otorgado un premio a su carrera.

Se nota que hay cierta mala baba en los guionistas del film, pues los críticos son representados con grandes estereotipos, como unos snobs que están por encima del resto de la sociedad. Esto último es llevado hasta el extremo de la caricatura en su plano final en el que el crítico Peregrine Devlin (Ian Hendry), tras ver morir a Lionheart, solo se le ocurre realizar una crítica sobre la interpretación de sus últimas palabras.

Matar o no matar: Este es el problema

Pero uno de los rasgos más particulares del film está en el modo que tiene de cometer sus asesinatos el veterano actor Lionheart, recreando escenas de obras de Shakespeare en cada uno de ellos. Algo que otorga la posibilidad a Vincent Price de recrearse en su interpretación con múltiples personajes.

Aunque en un principio el film iba a ser dirigido por el mismo responsable de las dos entregas del Dr. Phibes, finalmente la tarea recaló en Douglas Hickox quien abusa de los modismos propios de influencia televisiva de la época, como son los planos contrapicados, escenas filmadas con gran angular y un exceso de zooms.

No sé si atribuir al director algunas extrañas decisiones a la hora narrar la historia. Como es desvelar casi al inicio del film que la hija de Lionheart, interpretada por una joven Diana Rigg (muy de moda últimamente gracias a su personaje de Olenna Tyrell en Juego de tronos), está confabulada con su padre en los asesinatos. Pues entre los sin techo que rodean a Lionheart está un hombre que, solo al final del film, se nos desvela como un disfraz de la hija del personaje interpretado por Vincent Price.

Sin ser una extraordinaria película, además de lo anterior, cabe destacar cierto aire grotesco que la hace particularmente especial, como la continua presencia del grupo de vagabundos borrachos que ayudan a Lionheart a interpretar las obras de Shakespeare en sus asesinatos.

e-mail: lluisalba@zumbarte.com