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abejita

FAST & FURIOUS 7 (2014)

Obituario de Paul Walker

por Lluís Alba

Bienvenidos al fin del mundo

Hasta hace un año solo había visto la primera película de esta saga: A todo gas (The fast and the furious, 2001) de Rob Cohen, un remake filtrado por el mundo del tunning de Le llaman Bodhi (Point break, 1991) de Kathryn Bigelow. Nunca he sido aficionado a los coches por lo que jamás me llamó la atención el resto de secuelas. Hasta que se anunció que la séptima entrega iba a estar dirigida por James Wan, quien había triunfado principalmente en el cine de terror, género que me atrae más, con títulos famosos como Saw (ídem, 2004), Insidious (ídem, 2010) o Expediente Warren (The conjuring, 2013).

Me puse al día, viendo las seis películas, para descubrir que la temática de carreras de coche callejeras para aficionados tunning con estética de reggaeton, fue transformándose en puro cine de acción sin complejos ni seriedad. Tan cercano al actioner de los 80 que homenajea Stallone con sus Mercenarios, que no es de extrañar que poco a poco se incorporaran actores especializados como Dwayne Johnson "The rock" o, en esta última entrega, Jason Statham.

Tras 7 películas, es difícil decir si James Wan aporta algo a la saga o viceversa. Wan se ha subido al proyecto para no quedar encasillado en el cine de terror. Y nada mejor que con una saga taquillera de éxito comercial, tan necesario en Hollywood para poder seguir explorando el género. Pero si alguna novedad presenta el director malayo está en su virtuosismo de cámara en las secuencias de peleas cuerpo a cuerpo, o la apariencia caricaturesca, como de cartoon, de Deckard Shaw (Jason Statham).

Pero todo aquello por lo que se puede valorar positivamente esta serie de películas, ya estaba presente de la mano de Justin Lin, quien también pudo verse encasillado en un género o, incluso peor, en películas de la serie Fast and furious. Por lo que no es de extrañar que sus posteriores trabajos estén sutilmente alejados, como deberían ser los capítulos de la 2ª temporada de True detective o la tercera parte de Star trek. Pues su verdadero mérito fue transformar la franquicia desde el mundo del tunning hasta el cine de acción que no se toman en serio a sí mismo. El salto que se da en la quinta entrega, que parece otro remake inconfeso de Ocean's eleven (ídem, 2001) de Steven Soderbergh, consigue afianzar el sentimiento de amistad y camaradería del heterogéneo grupo, que también bebe del cine clásico de Howard Hawks.

Todo lo aportado por Lin es recogido por el director malayo, que nunca había trabajado con este tipo de presupuestos, para realizar una cinta de acción más cercana al estilo de James Bond o las últimas entregas de Mission Impossible, viajando por todo el mundo en busca de escenarios exóticos para ofrecer las más espectaculares secuencias de acción. Además, para acercarlo aún más al cine de acción de los 80, cuenta con la participación de Kurt Russell, quien parece reivindicar que también tenía un hueco en las tres entregas de Los mercenarios de Stallone.

La camaradería presente dentro y fuera del film acaba enfatizando, más si cabe, la tragedia del accidente que acabó con la vida de Paul Walker antes de finalizar el rodaje. Una sombra recorre durante todo el film cada vez que su personaje está a punto de perecer hasta la secuencia de homenaje que sirve para rendir tributo al actor.

e-mail: lluisalba@zumbarte.com